El monte, la hucha sin abrir de Castilla y León

Un plan de la Junta pretende obtener de los productos forestales 1.200 millones de euros al año

M. J. PASCUAL
Planta de piñón en Pedrajas de San Esteban. / A. Quintero/
Planta de piñón en Pedrajas de San Esteban. / A. Quintero

Castilla y León tiene la mayor superficie forestal de España, 4,8 millones de hectáreas de monte, pero es la peor aprovechada de Europa. La meta: conseguir alcanzar los 1.200 millones anuales (la media nacional) de beneficio sacando el mayor partido a la madera, el piñón, la castaña, la resina y las setas. Tomando como referencia el Valor Añadido Bruto (VAB) del sector forestal en la Unión Europea, 694 euros por hectárea al año, si la comunidad autónoma alcanzara el nivel medio europeo, la riqueza generada por sus montes podría llegar a superar incluso los 3.000 millones de euros. Para hacer frente a este reto, la Consejería de Medio Ambiente, a través de la Dirección General del Medio Natural, ha elaborado el Programa de Movilización de los Recursos Forestales (2013-2021), que organiza todas las acciones puestas en marcha en la última década por la Junta de Castilla y León con el sector privado para aprovechar la riqueza de los bosques.

El nuevo plan, en el que han participado 80 representantes de todos los agentes involucrados en el sector, propone 55 medidas destinadas a mejorar la estructura productiva y la comercialización en el tercer sector estrátegico de la comunidad autónoma (junto con la automoción y la industria agroalimentaria), en el que la atomización y la dispersión de la propiedad forestal productora, especialmente la de titularidad privada, es una de las mayores debilidades estructurales.

Promover la creación de agrupaciones de productores, que ya ha sido ensayada con cierto éxito con proyectos como el Myas dentro de la producción micológica, así como las asociaciones de propietarios forestales para explotaciones conjuntas y que elaboradores y distribuidores compartan canales de comercialización, son algunas de estas propuestas que, incluso, apuntan los técnicos de la Dirección General del Medio Natural, podrían encontrar una vía de financiación, por ejemplo, en el futuro Plan de Desarrollo Rural.

Para la Junta es prioritario acabar con la dispersión administrativa e impulsar estas medidas en un contexto en el que se ha reducido de forma alarmante la actividad económica ligada al sector forestal tanto en las empresas de obras y servicios forestales como las ligadas ligadas a los aprovechamientos y a las industrias de transformación y, por tanto, se ha producido una merma en los beneficios percibidos por los propietarios públicos y privados.

En un horizonte de ocho años, se persigue crear empleo directo e indirecto (ahora el sector emplea a unos 16.000 trabajadores), generar un tejido socioeconómico sostenible y la puesta en valor de recursos endógenos como la mejor herramienta de conservación de los espacios naturales de la comunidad, siempre amenazados por la espada de Damocles de los incendios.

La potencialidad de estos productos de los bosques es innegable. Recursos como la castaña y el piñón tienen una demanda que supera con creces la oferta existente. En el caso de la resina y la biomasa como combustible alternativo, pueden sustituir materiales de importación cuyos precios se están disparando por un aumento de la demanda internacional. Apunta el informe base del plan, que está en estos momentos en fase de información pública que, además, son claras las ventajas ambientales sobre materiales como el hormigón, el plástico y el acero. Por otro lado, las setas son el recurso, indican, que mejor demuestra que las posibilidades de desarrollo no siempre están en las cadenas de producción tradicionales, pues el turismo es la principal vía para su puesta en valor.