El auge de los clubes de lectura aglutina a los aficionados de distintas edades

Bajo la fórmula de talleres, cursos o encuentros, los lectores se reúnen para analizar libros e intercambiar experiencias

ASUN GARCÍAPALENCIA
El auge de los clubes de lectura aglutina a los aficionados de distintas edades

«La isla de San Simón tiene una historia fascinante. Hay toda una leyenda de galeones hundidos en sus inmediaciones, pero también fue cárcel y hasta campo de concentración y de exterminio, porque allí hubo fusilamientos en la Guerra Civil». Hasta este enclave de la ría de Vigo condujo el pasado martes Beatriz Quintana a más de una treintena de lectores, que se dejaron llevar seducidos y en respetuoso silencio, a través del Diario de una maestra, de la escritora Dolores Medio. Fue un momento de la intervención de Quintana, catedrática de Literatura del instituto palentino Jorge Manrique, en los Encuentros en la Literatura, una de las actividades que en torno a la lectura se organizan en Palencia, en este caso en la Universidad Popular.

Ampliar horizontes culturales y geográficos e intercambiar experiencias, sin olvidar el componente social, son algunas de las razones por las que proliferan las citas en torno a la literatura, ya sea en forma de clubes, encuentros o talleres, que aglutinan en la capital y en la provincia a medio millar de personas en los diferentes grupos.

En los Encuentros en la Literatura, programados por la Universidad Popular de Palencia (UPP) y que dirige la profesora Concha Lobejón, se aborda desde la lectura y comentario de libros, el estudio de escritores y la actualidad literaria hasta el taller de escritura. En esta última modalidad, el director de la UPP, Cándido Abril, dirige la actividad de otro grupo de lectores en la Casa Junco.

En la UPP funciona, asimismo, el Club de Lectura, también coordinado por Concha Lobejón, al que asisten 30 lectores, y otro paralelo, que se desarrolla en la Casa Junco bajo la tutela de Cándido Abril, con un número similar de asistentes.

«El club es un instituto de desarrollo personal. Se trata de compartir el placer por la lectura, que algo que es solitario se convierta en social», según lo definió Concha Lobejón. Así, los clubes de lectura dan forma a lo que los lectores habían practicado siempre: comentar con amigos y conocidos lo mucho que les gustó determinado libro, aconsejar o leer las recomendaciones y opinar e indagar sobre los autores. La nueva fórmula ofrece un espacio para potenciar el intercambio, el trabajo en grupo y el encuentro de personas de diferentes generaciones, sexos y niveles culturales. De ahí que Concha Lobejón defina el perfil de los asistentes a estas citas como «plurimultiforme». «Hay gente joven y también muy mayor, personas con estudios universitarios y otras que no tienen muchos estudios», agrega.

Es cierto que todavía hay mayoría de mujeres, y más personas mayores que jóvenes, pero se trata de una tendencia que la coordinadora del club asegura que está cambiando. «Cada vez hay más hombres y más jóvenes. Hasta ahora parecía que era un tema de mujeres, y quizá los hombres no reconocían su necesidad de debatir sobre buena literatura», indica Lobejón.

La posibilidad de conocer a los escritores es uno de los atractivos de los clubes de lectura. El de la UPP contará con tres invitados: Marta Sanz Pastor, Begoña Abad y, de la mano de la Biblioteca Pública, el club contará con la presencia de Andrés Neuman.

Otra fórmula de acercarse a la lectura que se ofrece desde la Universidad Popular es el curso de Pensamiento y Ensayo, en el que se leen libros de este género y se comentan en grupo. De esta forma, la sección literaria de la UPP abarca diferentes estilos y autores en su programación: John Steinbek, Benito Pérez Galdós, Marguerite Yourcenar o la ensayista Estrella de Diego son algunos de los autores cuyas obras se han abordado en las aulas, aunque en el club de lectura se apuesta por la literatura hispana.

Un fenómeno frecuente es el de la interacción entre los clubes y centros vinculados a la lectura. Además de gestionar la presencia de Andrés Neuman, la Biblioteca Pública colabora con la UPP en el Club de Lectura Infantil, que se desarrolla en sus instalaciones de la calle Eduardo Dato. Participan una veintena de niños, cuyas actividades coordina profesora Elisa Hermano.

Para asistir a alguna de las iniciativas programadas por la Universidad Popular de Palencia hay que abonar una matrícula, mientras que las impulsadas por la Biblioteca Pública son gratuitas.

Desde la Biblioteca Pública se impulsan, además del club infantil, el taller Le@ con la Biblioteca, iniciado el Día del Libro con la obra Los girasoles ciegos. La directora del centro, María José Sánchez, explica que el taller consiste en proponer un libro, que se puede obtener de los fondos de la biblioteca, y una vez leído, los participantes debaten sobre él. El siguiente será el de Andrés Neuman, coincidiendo con la vista del escritor, y en otoño se hará una nueva propuesta. La edad media de los participantes es de 35 años, pero los hay hasta de 70. También aquí la mayoría son mujeres. «Quizá es porque leemos más y también somos más participativas», apunta María José Sánchez. Para los asistentes, la experiencia siempre es positiva, comenta la directora de la Biblioteca, «porque incluso quienes reconocieron que no les había gustado el libro, afirmaron que habían aprendido mucho y les habían enriquecido las experiencias de otros lectores».

La Biblioteca ofrece también el club de lectura en francés e inglés, a que asisten 10 personas, que comentan los libros en esos idiomas.

Una interesante iniciativa que desarrolla la Biblioteca Pública es el Club de Lectura Fácil, destinado a personas con discapacidad intelectual y cuyo objetivo es que «todo el mundo tenga acceso a la lectura», declara María José Sánchez. Para ello se trabaja con textos adaptados El Lazarillo de Tormes, Drácula, La Isla del Tesoro, de forma que sean comprensibles, respetando el contenido». La lectura se complementa con actividades de animación.

Diez personas

Se ha trabajado con grupos del centro San Juan de Dios, con el FHOA de Villarramiel y con el centro Villa San José. Las lecturas se hacen en grupos de unas diez personas, que se desplazan a la Biblioteca, acompañadas de monitores, y una bibliotecaria dirige la actividad, explica María José Sánchez.

En la ciudad funcionan clubes de carácter particular y otros vinculados a centros escolares. En el marco del colegio Marista funciona por segundo curso un club de lectura. Surgido de las tertulias dialógicas, está formado por padres, madres y familiares de alumnos, pero está abierto ta personas ajenas al centro, según explica el portavoz, el profesor Juan Campagne. Los participantes se reúnen una vez al mes, con la asistencia de ocho personas, y abordan textos clásicos de diferentes géneros: poesía, cuentos, teatro y ensayo. En la mesa de las tertulias han estado autores como Alejo Carpentier, Anton Chéjov, Kafka y Jorge Luis Borges. El objetivo de este grupo, como explica Campagne, lo define el título del libro de Ramón Flecha, ideólogo del movimiento de tertulias dialogadas: Compartiendo palabras.