Polvo eres y en arte te convertirás

La empresa vallisoletana Cenizia realiza «imágenes memorables» con las cenizas de los difuntos, y se encuentra en plena expansión internacional

A. G. ENCINASVALLADOLID
Polvo eres y en arte te convertirás

Hasta hace 14 meses, Daniel Yordanov vivía centrado en su faceta artística. Crear murales le había llevado a trabajar a Estados Unidos, o le permitió, por ejemplo, ser uno de los elegidos para participar en el taller que impartió el maestro Antonio López en Valladolid hace poco. Para cuando coincidió con el pintor hiperrealista, sin embargo, Yordanov ya había sufrido el cambio vital que le ha transformado de muralista en «creador de imágenes memorables», como él mismo define.

«Falleció la madre de un gran amigo, y eso le produjo un enorme dolor, lo acusó mucho», explica. «Por mi trayectoria personal pensé que quizás podía haber hecho algo con las cenizas, que a él no le aportaban nada, tan solo le traían más desazón».

A esa primera experiencia traumática le siguió otra.«En la misma familia nació una niña con sordera», explica Yordanov.«Entonces decidimos que una parte de los beneficios debían ir a oenegés que trabajaran con niños».

La cuestión era cómo trabajar un material tan complicado como son las cenizas. En dos sentidos, además. En el puramente artístico, porque no es algo que se pueda diluir para pintar y listo.«Imaginamos que es algo volátil, pero son cenizas de huesos», explica gráficamente Yordanov. En cierto modo, su textura es la de la arena de playa. En el sentido sentimental, exige un cuidado exquisito.

«Nos importa mucho la trazabilidad», explica Jesús San José, otro de los cofundadores de la empresa Cenizia y responsable de su expansión por Hispanoamérica, especialmente por México, «pronto en Colombia e incluso en Washington». «La empresa de mensajería recoge la urna con las cenizas», explica. No se empaqueta de cualquier modo, sino en un recipiente fabricado expresamente para este cometido, a prueba de caídas o roturas. «Hacemos una grabación en el momento en que se abre la urna, certificando que son esas cenizas las que se van a utilizar para el retrato, y la ceniza sobrante y las herramientas utilizadas se guardan durante un tiempo por si el cuadro, por ejemplo, se extraviara o deteriorara en el envío. En ese caso se podría volver a realizar la obra sin coste para el que la encarga, en caso contrario, se destruiría todo el material sobrante y las herramientas utilizadas».

¿Por qué tanta pulcritud? Es fácil de imaginar.«Queremos ser puristas con esto», afirma con rotundidad DanielYordanov.

Tal es así que la forma de trabajar con las cenizas es natural, sin agentes químicos extraños. No se pinta, sino que se une como un mosaico de piezas muy pequeñas. «Las separamos por detalles como la tonalidad o el tamaño», explica el creador, que coordina a un equipo de unas diez personas. «No se firma, no lo realiza una sola persona precisamente para evitar que se impregne del estilo del artista».

Hasta ahí llega la asepsia.

El sentimiento, lo que tiene de emocional el cuadro, está intrínseco en el material y en lo que representa para los familiares o allegados del difunto.

El trabajo se prolonga entre seis y diez semanas,«es algo artesanal», justifica Yordanov.

Llegado el momento de emitir la factura, que puede oscilar entre los 290 y los 1.800 euros, en función de la imagen, del tamaño o del número de personas que aparecen en la 'imagen memorable', aparece en escena la segunda vía que da sentido a esta iniciativa.«El familiar elige la oenegé, de entre las que colaboran con Cenizia, a la que quiere destinar un porcentaje del precio».

El difunto está presente con sus cenizas y su imagen y, además, contribuye indirectamente a ayudar a niños con problemas. «El círculo se cierra», explica Jesús San José.

Yordanov culmina así su catarsis. «He encontrado un sentido a mi vida profesional».