La edad de inicio en el alcohol se mantiene invariable en los 13 años desde los noventa

Los expertos advierten de la necesidad de retrasar este primer contacto con «la droga más peligrosa»

J. SANZVALLADOLID
Lorenzo Campo (Arva) se dirige a las autoridades –Rosa Hernández, Artemio Domínguez, Francisco Javier León de la Riva, Eduardo Cabanillas y Julián Rodríguez (Arva)– y al auditorio del Teatro Zorrilla. / Fran Jiménez/
Lorenzo Campo (Arva) se dirige a las autoridades –Rosa Hernández, Artemio Domínguez, Francisco Javier León de la Riva, Eduardo Cabanillas y Julián Rodríguez (Arva)– y al auditorio del Teatro Zorrilla. / Fran Jiménez

«El alcohol se sigue percibiendo como la droga menos peligrosa, muy por debajo del tabaco o del cannabis, y a menor percepción de riesgo, mayor es el consumo», advirtió este sábado el psicólogo de la oficina del Comisionado para la Droga, Fernando Martínez, quien aclaró que precisamente el alcohol «es la droga que más daños produce en el conjunto de la comunidad y la que más tratamientos provoca a su vez» hasta el punto de situarse en los últimos años por encima, incluso, de sustancias como la cocaína y la heroína, según reflejan los datos que maneja la Consejería de Familia.

Pero si algo preocupa especialmente a los expertos reunidos en el Teatro Zorrilla, con motivo del 40 aniversario de la fundación de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Valladolid (Arva), es la temprana edad de inicio en el alcohol tanto de chicos como de chicas y, sobre todo, el hecho de que se mantiene invariable en los 13 años y medio desde los años noventa. Eso a pesar de los continuos planes preventivos que desarrollan las administraciones públicas desde entonces.

«Es una edad precoz y de alto riesgo y entre todos tenemos que intentar retrasar ese primer contacto con el alcohol», reconoció el psicólogo Fernando Martínez. Pero para eso hace falta provocar un cambio en la mentalidad de la sociedad «como el ocurrido con el tabaco en los últimos años cuando parecía algo impensable hace no tanto», consideró el responsable del Plan Provincial contra las Drogas, Eduardo Pérez, antes de recordar que el consumo abusivo de alcohol, los «atracones», pueden «provocar daños irreversibles en los lóbulos frontales del cerebro». Los estudios, además, ponen de relieve que estos daños son menores precisamente «cuando mayor es la edad de inicio en el consumo».

Pero los jóvenes, pese a todo, continúan recibiendo estímulos a diario que de alguna manera les incitan a beber. «Por un lado reciben el mensaje desde pequeños de que no beban y, por otro, ven cómo cualquier cosa buena se celebra precisamente con alcohol», esgrimió el experto de la Diputación, quien añadió que «ese doble mensaje puede llevar al adolescente a la conclusión de que el alcohol es como ese fruto prohibido que le va a transformar en adulto». Y cuando a esa percepción se añade la presión social del círculo de amigos, el resultado es el inicio más que precoz en la bebida.

3.500 pacientes en 40 años

De ahí que los distintos programas oficiales se mantengan año tras año y que persigan «una actuación integral no solo con los menores sino también con la comunidad educativa, familiar y la sociedad en general», explicó Mercedes García, técnico del III Plan Municipal sobre Drogas, que en sus cinco años de vigencia (2007-2012) ha llegado a 70.134 jóvenes a través de sus diferentes programas (Vallanoche, prevención de accidentes, zonas de ocio...).

Los tres expertos coincidieron en señalar que este tipo de actuaciones no se deben limitar a las habituales charlas, ya que «las estrategias del miedo no funcionan», sino que deben «combinarse programas que van desde el ámbito escolar y familiar hasta el control de la venta a menores y la implicación social».

Pero cuando todo fallan entran en juego asociaciones como Arva, cuyo presidente, Julián Rodríguez, recordó que «la sociedad cree que el alcohólico es el que está tirado en un banco, cuando no es así, aunque por fortuna hemos mejorado mucho en los últimos cuarenta años también en cuanto a la atención de los enfermos en su caso han asistido a más de 3.500 personas y cuentan ahora con 506 socios. Su vicepresidente, Lorenzo Campo, quiso aclarar que su asociación «no es una liga contra el alcohol sino contra la adicción y el consumo abusivo».