«Las renovables no tendrían que haber sido un atractivo para los especuladores»

El ingeniero aeronáutico, que inauguró ayer en Medina unas jornadas sobre matemáticas, se muestra preocupado por el «desmantelamiento» del sistema científico

MEDINA DEL CAMPO
Amable Liñán, poco antes de inaugurar las jornadas./ Fran Jiménez/
Amable Liñán, poco antes de inaugurar las jornadas./ Fran Jiménez

El mismo patrón. Hasta que comenzara la crisis era denominador común que los pueblos más grandes de las provincias españolas y las propias capitales contaran en su haber con multitud de instalaciones tipo auditorios, subsedes de servicios municipales en grandes edificios, aeropuertos, estaciones de trenes de alta velocidad, museos, fundaciones, albergues... y así hasta una infinidad de infraestructuras que nunca o muy pocas veces se llegaron a usar. Este mismo ejemplo es el que durante muchos años se ha producido en el plano de las energías renovables, donde por toda la geografía nacional se fueron instalando una potencia eléctrica que era más del doble de la que se necesitaba. En enero de 2012 en un Consejo de Ministros se decidió eliminar las primas a las energías renovables con el objetivo, según afirmó en aquel entonces el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, de «disminuir el déficit público, y la política energética no es una excepción».

Según el ingeniero aeronáutico y premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1993, Amado Liñán Martínez, (León, 1934), que inauguró durante la jornada de ayer en el VI Seminario Nacional de Actividades Para Estimular el Talento Precoz en Matemáticas (Estalmat), el problema de las renovables radicaría en que «habría que haber evitado que hubieran sido un atractivo para los especuladores, ya que lo que se paga para poner la electricidad en la red eléctrica es muy superior a las otras fuentes de energía, por lo que esos modos artificiales de subvención siempre son negativos».

Apoyo total

Liñán Martínez completó su argumentación afirmando que «obviamente, (las renovables) se deben apoyar desde todos los puntos de vista, porque estamos quemando los combustibles fósiles a un ritmo que se acabarán en poco tiempo, por lo que los precios se van a disparar».

Además de manifestar su parecer sobre la problemática del ya denominado boom de las renovables, el que es considerado el dios español de las aplicaciones matemáticas a la ingeniería también quiso dar su visión sobre el futuro «poco halagüeño» del carbón.

«Lo que queda en España es de difícil extracción, es caro y no puede competir con el carbón de Polonia y Sudáfrica, mucho más barato porque abunda, por lo que en el futuro tendrá que transformarse en combustibles líquidos que son mucho más fáciles para el transporte por carretera o utilizarlo en las centrales térmicas de ciclo combinado», explicó el premio Príncipe de Asturias de las Ciencias, quien durante el pasado verano vio cómo los mineros leoneses comenzaron un peregrinaje hasta Madrid ante la negativa del gobierno central de renegociar el plan de financiación para este sector para los próximos años.

«Sentí mucho este problema añade porque son de mi tierra y deberían de haber contado con apoyos locales y regionales», pero «lo que yo veía es que ese problema de reconversión de la industria, y la del carbón en especia, era inevitable y tenía su fin natural, ya que cuando es tan caro y depende de subvenciones es muy complicado de mantener, yo lo que he pensado sobre este problema es que hay que preparar a la gente para desarrollar su capacidad en los modos más razonables y eficientes».

Al igual que otros muchos científicos, Liñán Martínez también está siendo testigo directo del desmantelamiento del sistema científico nacional y del futuro incierto que los jóvenes investigadores tienen en estos momentos. «La sociedad española explica ha entendido muy bien que el deporte de elite hay que cuidarlo si se quiere tener deportistas de elite, pero en la ciencia con más razón».

Logros destruidos

Liñán mira cómo todos los logros conseguidos durante la última década por los científicos españoles puede destruirse en menos de dos años ya que «existe un peligro enorme de que se dé marcha atrás en todo lo que hemos conseguido durante los últimos diez años que es poner a España en el décimo puesto mundial de investigaciones científicas y ahora esto puede cambiar y se malogrará ya que la gente que tiene aptitudes y capacidades tendrá que buscarse la vida de otro modo y dejar la investigación».

Además de enfatizar lo «terrible» de esta situación y lo que supondría para el futuro de España, el leonés que es uno de los científicos más brillantes a nivel mundial concluyó aseverando que «lo que uno desearía es que hubiese un reflejo en las acciones del gobierno de la preocupación que tiene la sociedad española por la ciencia y la tecnología, ya que el desarrollo científico y tecnológico es fundamental».

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