El codirector del PGOU pide a los jueces que «no se metan» en el planeamiento

El arquitecto Juan Luis de las Rivas defiende la necesidad de tener suelo urbanizable en reserva y el «respeto escrupuloso» a los derechos adquiridos por los propietarios

J. A.VALLADOLID
Luis Torroglosa, Juan Carlos de Margarida y Juan Luis de las Rivas, durante la charla en la Facultad de Comercio. / R. OTAZO/
Luis Torroglosa, Juan Carlos de Margarida y Juan Luis de las Rivas, durante la charla en la Facultad de Comercio. / R. OTAZO

Era una charla didáctica dirigida a los estudiantes de la Facultad de Comercio, pero el discurso dejó jugosas pistas sobre el futuro de la ciudad. El arquitecto Juan Luis de la Rivas, codirector en la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de la capital, reclamó ayer a los jueces que al igual que los urbanistas no entran en el ámbito jurídico, los togados «no se metan» en la planificación de la ciudad. De las Rivas se refería a dos recientes e «inquietantes» sentencias del Tribunal Superior de Justicia que han tumbado sendas áreas homogéneas (bolsas de suelo en la periferia de la ciudad) al considerar que no estaba justificada la necesidad de permitir nuevas viviendas y un gran centro comercial.

Así, pidió que se deje trabajar con cierta discrecionalidad a los profesionales porque «el límite del planificador está en las necesidades del municipio». Y de esas saben más los quipos técnicos, según De las Rivas.

En la última parte de su intervención, en la que analizaba las repercusiones económicas del planeamiento urbano, el experto apuntó con claridad que ese suelo de reserva 3.400 hectáreas con capacidad para 65.000 pisos puede ser necesario para el desarrollo de Valladolid, el centro «más dinámico» de Castilla y León. De las Rivas trufó su conferencia con constantes referencias a un enconado debate más ladrillo versus freno a nuevas burbujas inmobiliarias y defendió que «lo peor en el mercado es la escasez». «Si el Ayuntamiento no dispone de estrategias para el desarrollo, podríamos entrar en un oligopolio de los bancos, que son los que ahora tienen los pisos y eso sería peligroso», señaló el arquitecto, quien subrayó que Valladolid es una urbe poco especulativa. «Estamos en la media», dijo.

El profesor tiró de datos para constatar que la ciudad mantiene una importante «demanda latente de pisos, aunque en este momento insolvente» por la situación de crisis y la falta de crédito. Eurostat, recordó, prevé que España necesitará más de cuatro millones de casas nuevas hasta 2025 y subrayó que solo en Valladolid hay cerca de 9.000 aspirantes a una VPO, mientras el 'stock' de pisos sigue reduciéndose. Tampoco se olvido de los derechos adquiridos sobre estas grandes parcelas de terreno en el extrarradio y abogó por mantener «un respeto escrupuloso» sobre ellos.

Cerró su alocución con una cita de un profesor de Harvard, que sostiene que «cuando las ciudades limitan la construcción de viviendas, éstas suben de precio». A pesar de que estas reflexiones, el arquitecto quiso acotar que la última decisión sobre qué hacer con las polémicas áreas homogéneas está en manos de los políticos.

En la charla, organizada por el Colegio de Economistas de Valladolid y presentada por su decano-presidente, Juan Carlos de Margarida, también participó Luis Torroglosa, actualmente jefe de Servicios de Urbanismo de la Diputación de Valladolid. Torroglosa desgranó aspectos básicos de la planificación y la ordenación del territorio. El experto abogó porque el crecimiento de los municipios se lleve a cabo en modelo «mancha de aceite» en vez de favorecer su «atomización» en planes parciales sin conexión con el cogollo urbano «porque eso es mucho más caro» y pone en riesgo la sostenibilidad del modelo de ciudades y pueblos.