Aitor Rey gana la clásica de 'La Chuleta'

Cerca de 150 corredores participaron en esta prueba organizada por el club San Miguel

MÓNICA RICOCUÉLLAR
Momento de la salida. / M. R./
Momento de la salida. / M. R.

El joven Aitor Rey, del equipo Seguros Bilbao, se alzó con el triunfo de la quincuagésimo quinta edición del Premio Ciclista Cuéllar, conocido popularmente como Carrera Clásica de La Chuleta, por ser una cita que aúna el deporte con el ocio y disfrute de este clásico plato de la gastronomía segoviana, pues son cientos los vecinos de Cuéllar y su comarca que acuden al pinar a disfrutar de las típicas chuletillas asadas a la parrilla, mientras salen al paso de la carrera a animar a los corredores.

Aitor Rey, que se incorporó este año al club, sumó así la primera victoria de la temporada para el Seguros Bilbao, que a su vez fue el primer grupo clasificado por equipos. El corredor consiguió entrar en la meta en solitario con un tiempo de 3 horas, 38 minutos y 30 segundos, con una ventaja de cinco segundos sobre sus perseguidores, un grupo de seis corredores que realizaron un impresionante sprint para llegar a la meta, situada en una fuerte subida en la calle Valdihuertos.

El segundo lugar lo ocupó Jesús Montero, del equipo Caromar, mientras que el tercer clasificado fue Diego Tirilonte, del Goerna Master, con el mismo tiempo. Después de este grupo de cabeza, otros cuatro corredores consiguieron llegar a meta prácticamente en solitario y algo alejados del pelotón, que hacía su entrada aproximadamente un minuto después que el primer clasificado. Como es tradicional, el último clasificado además consiguió un salchichón de premio a su esfuerzo tras haber finalizado la carrera, varios minutos detrás del resto de los corredores.

La carrera partió a las 10:00 horas de la mañana con cerca de 150 corredores de la explanada situada junto al polideportivo municipal Santa Clara, de la villa. La buena climatología hacía presagiar una carrera tranquila, ya que las últimas ediciones han estado marcadas por el viento y la lluvia. Y así fue durante los primeros kilómetros. Sin embargo, ya en la primera vuelta ocurrió el primero de los percances de una no muy accidentada carrera. A unos kilómetros de la villa de Cuéllar, en el término municipal de Torregutiérrez, tras una cuesta se produjo una caída múltiple, en la que se vieron involucrados varios ciclistas. Algunos únicamente sufrieron leves heridas y contusiones, por lo que continuaron de forma normal la carrera, mientras que uno de los corredores recibió un fuerte impacto, por lo que tuvo que ser trasladado en UVI móvil hasta el hospital general de Segovia. Tras este accidente, la carrera continuó de forma normal, con alguna caída más, pero sin más incidentes que destacar. De hecho, en la primera vuelta el paso por Cuéllar se realizó con todos los ciclistas agrupados en pelotón, mientras que poco después un grupo de algo más de diez corredores se escapaban unos segundos por delante del gran grupo, aunque fueron neutralizados ya en la tercera vuelta, al final de la cual el grueso de los corredores dejaba detrás a una veintena de ciclistas que quedaban como cola de carrera.

En total los ciclistas recorrieron alrededor de 160 kilómetros en un circuito que transcurría por Cuéllar, Torregutiérrez, San Cristóbal de Cuéllar, Vallelado, Chañe y Arroyo de Cuéllar, para regresar de nuevo a las calles de la villa cuellarana. Los ciclistas que completaron la prueba realizaron cinco vueltas a este circuito, a un ritmo medio de 45 kilómetros por hora, en algo menos de cuatro horas, tiempo durante el cual se prolongó esta cita deportiva, que fue seguida por cientos de personas, tanto en la zona de los pinares de la carretera, como en las calles de las distintas localidades.

La gran cantidad de público que este año asistió a la cita clásica de 'La chuleta' en parte pudo estar propiciado por el cambio de fechas realizado este año en la Feria Comarcal de la villa, que tradicionalmente se celebraba este mismo fin de semana y que este año se ha trasladado. También en este sentido algunos grupos instalados en el pinar realizaron su reivindicación con una gran pancarta en la que se pedía no tocar el 'lunes de la chuleta', ya que en los últimos años tal día como hoy, lunes posterior a la celebración de la prueba ciclista, era una jornada festiva en la localidad, fecha que se ha cambiado al próximo 22 de abril, con el fin de prolongar la feria hasta el martes 23 de abril, día de la Comunidad de Castilla y León.

Un año más destacar el esfuerzo organizativo del Club Ciclista San Miguel, cuyos socios se despliegan para intentar que todo transcurra con total normalidad, tanto en las calles de la localidad como en el resto del circuito. El club también contaba con la colaboración de diversos voluntarios, la Policía Local de Cuéllar y la Agrupación de Protección Civil del municipio, que se encargaron especialmente de los cortes de tráfico en las distintas calles y vías, así como varios miembros del Motoclub Cuellarano, que hicieron lo propio en los caminos y cruces en las carreteras.

Respeto y precaución

El conocido como 'Día de las chuletas' en Cuéllar, además de una prueba deportiva de alto nivel, lleva unida una cita lúdica y gastronómica a través de la cual cientos de personas llenan los pinares que rodean la localidad para participar en una chuletada campestre. Con el fin de que los vecinos puedan mantener esta tradición, el Ayuntamiento obtiene una autorización excepcional de Medio Ambiente para poder celebrar esta iniciativa, pues el empleo del fuego en estos lugares está prohibido.

Sin embargo, por motivos de seguridad y con el fin de realizar un uso social del monte y regular su disfrute desde el principio de respeto al medio natural, el Consistorio emite un bando en el que pide a los vecinos el cumplimiento de varias normas, como la realización de las hogueras únicamente en los cortafuegos y la prohibición de realizarlas fuera de esta ubicación y después de las 18:00 horas.

También se pide que el pinar quede limpio de basuras y que se respeten los aprovechamientos del monte, tanto en plantas, setas, apicultura, caza o corteza de los árboles y de forma especial los potes y utensilios dedicados al aprovechamiento resinero. Todo ello con el fin de aunar el disfrute de una jornada campestre con el ecosistema.

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