El Clínico de Valladolid ya trata por videoconferencia los ictus de Palencia y Medina del Campo

La unidad adelanta el tratamiento en más de una hora con telemedicina

A. SANTIAGOVALLADOLID
El Clínico de Valladolid ya trata por videoconferencia los ictus de Palencia y Medina del Campo

Un diagnóstico precoz, un tratamiento urgente y un pronóstico mucho más favorable. La intervención temprana en un caso de ictus se traduce en menos o, incluso, en ninguna secuela, en la reducción de la mortalidad y hasta en la disminución de ingresos y, por lo tanto, del gasto sanitario.

El tiempo y la superespecialización en un accidente cerebrovascular es vital y la Unidad de Ictus, creada en Valladolid por el Clínico en 2008, ya había traído estas ventajas a la provincia. Ahora, las lleva a Palencia y a Medina del Campo. Son las grandezas de la telemedicina.

El pasado día 22 de febrero, el Clínico atendió el primer caso por teleictus de Castilla y León. Fue un paciente del Hospital Río Carrión de la ciudad vecina el primero en beneficiarse del programa, abierto también desde entonces a los afectados del Hospital Comarcal de Medina del Campo.

Cuando una persona llega a los servicios de urgencias de estos centros sanitarios con una sintomatología que anuncia el taponamiento de la arteria encargada de suministrar flujo sanguíneo, requiere una primera evaluación neurológica que «determine si el paciente es considerado candidato a recibir tratamiento trombolítico», explica el doctor Juan Francisco Arenillas, director de la Unidad de Ictus del departamento de Neurología.

La conexión por videoconferencia permite al especialista de Valladolid compartir con el médico de urgencias de origen la situación clínica del paciente, estudiar sus pruebas, análisis y, en particular, examinar directamente el escáner cerebral y determinar así la terapia farmacológica. Así, in situ, el tratamiento se inicia inmediatamente, como si el afectado estuviera físicamente en el propio Clínico y, a continuación, se emprende el traslado en ambulancia a Valladolid. Durante el trayecto, el tratamiento que persigue desbloquear el trombo para recuperar el riego sanguíneo del cerebro ya va haciendo su efecto; de manera muy similar al paciente que lo recibe directamente el Clínico y espera, bajo observación durante una hora, los resultados del mismo para revaluar después la situación. Es el procedimiento y el equipo puede ya aplicarlo a distancia.

«Un retraso de solo 30 minutos hasta el inicio del tratamiento supone una reducción del 10% de las probabilidades de alcanzar un buen pronóstico», explica Arenillas, mientras contacta y conversa con Eva Domínguez, médico de Urgencias del Río Carrión, o con Antonio Sanjosé, de Medina del Campo, para mostrar la fácil y ágil comunicación entre facultativos y hospitales.

Después, y cuando el paciente llega al Clínico, de forma urgente se comprueba si el tratamiento ha sido eficaz, es decir, «si la arteria cerebral implicada se ha recanalizado o desobstruido. Si permanece taponada, el afectado es candidato a tratamiento endovascular de rescate mediante técnicas de trombectomía por cateterismo intraarterial, que son realizadas en la Unidad de Neuro-radiología Intervencionista que coordina el doctor Mario Martínez-Galdámez, en el mismo Clínico Universitario.

El mayor beneficio, por lo tanto, que aporta la telemedicina aplicada al ictus «es la posibilidad de extender en áreas remotas el tratamiento trombolítico endovenoso del infarto cerebral. La selección de los candidatos conlleva un proceso diagnóstico urgente que debe ser coordinado por un neurólogo», explica el doctor Arenillas. En algunas comunidades autónomas como Cataluña o Baleares, el teleictus está plenamente operativo desde hace años. «En Castilla y León, por sus características de extensión y dispersión geográfica, las redes de teleictus resultarían especialmente beneficiosas».

750.000 habitantes

El Clínico atiende a su área de referencia, que incluye Palencia y Medina del Campo, es decir, unos 750.000 habitantes y en ocasiones de zonas colindantes. El Clínico atiende unos 250 ingresos en la Unidad de Ictus; de los que entre 50 y 60 eran pacientes de la provincia palentina y una treintena de la comarca medinense.

El sistema se basa en el trabajo en equipo y en red entre los hospitales y servicios implicados. Su puesta en marcha, que permite acceder por antenas wifi por ordenador, con tabletas e incluso por teléfono inteligente (smartphone en inglés), ha supuesto un largo proceso de instalación técnica, protocolización y de formación continuada desde que el proyecto fue aprobado por Sacyl en 2011. «Tanto la Gerencia Regional de Salud como las direcciones de los tres centros implicados apoyaron el proyecto desde el principio, y ha sido necesario un gran esfuerzo de coordinación interhospitalaria para poder ponerlo en marcha dado que implica servicios de Neurología, Radiología, Medicina Interna y Urgencias de los tres hospitales y, como nexo entre ellos, el Servicio de Emergencias Médicas (112).

En definitiva, destaca el responsable de todo este proceso, «el sistema de teleictus permite iniciar la trombólisis farmacológica entre 60 y 90 minutos antes que con el sistema de hace un mes, lo que debe después complementarse con el tratamiento endovascular de rescate. El esquema es muy parecido al tratamiento del infarto agudo de miocardio, la telecardiología, en el que la trombólisis farmacológica se inicia a distancia».

Desde su creación, la unidad ha atendido a 1.300 pacientes. El 87% de los ictus ingresados son isquémicos (el problema es de falta de riego sanguíneo a una zona del cerebro), y un 13% han sido hemorragias cerebrales. El centro presenta excelentes indicadores de calidad. Su tasa de mortalidad intrahospitalaria es del 8,1%. El porcentaje de pacientes que alcanzan la independencia o autonomía funcional al tercer mes supera el 70%, lo que supone cumplir los objetivos europeos marcados en la Declaración de Helsinborg.

Han recibido trombólisis endovenosa 488 pacientes, lo que supone una tasa del 25% con respecto al total de pacientes con ictus ingresados, «cifra muy elevada». El porcentaje de complicaciones hemorrágicas graves es solo del 3,2%. El de pacientes tratados que alcanzan la independencia funcional al tercer mes es del 57%, en consonancia con la eficacia del fármaco, un poco por encima de la media europea que está en el 55%.