«Existe un poso de cristiandad indiscutible en la sociedad actual»

El exvicerrector de la Universidad de Valladolid inaugura en la Catedral los actos de la Pascua

NACHO SÁEZSEGOVIA
Jesús Nieto. / A. DE TORRE/
Jesús Nieto. / A. DE TORRE

Hay un poso de cristiandad indiscutible», dice el exvicerrector del campus de Segovia, Jesús Nieto, cuando se le cuestiona por la crisis de fe que puede estar padeciendo la sociedad. Nieto (Fermoselle, Zamora, 1951) pronuncia hoy el pregón de una Semana Santa, la de Segovia, que ha sido parte de su vida desde siendo viera a su padre procesionar con la Cofradía del Cristo de los Gascones. «Me gusta respirar ese arte y espiritualidad que tienen los pasos de las cofradías», explica este profesor jubilado. Destaca el valor patrimonial y cultural que la Semana Santa posee en Segovia, al tiempo que reflexiona sobre los ciclos de «abundancia y escasez» que históricamente ha vivido la sociedad. «La providencia no permitirá que la mies se quede sin cosechar por falta de obreros», remata Nieto.

¿Cómo ha recibido la distinción de ser el pregonero de la Semana Santa de Segovia este año?

Con una grata satisfacción. Ha sido una sorpresa grata. Es un honor para cualquier segoviano y para cualquier católico como yo lo soy. Que le hagan participar en una actividad tan significativa como es dar el pistoletazo de salida de los actos que se van a celebrar en Semana Santa.

¿Es cofrade?

Mi padre, por los años 50, se hizo cofrade de la Cofradía del Cristo de los Gascones, y dentro de la familia hemos seguido adheridos a ella. Quienes más estrechamente han estado vinculados a esta cofradía durante estos años han sido mi madre y mi hermano. Siempre he tenido cierta simpatía y apego a ese Cristo de los Gascones y por supuesto al resto de las cofradías a través de todas las semanas santas y procesiones. Me gusta respirar ese arte y espiritualidad que tienen los pasos de las cofradías.

¿Cuáles son los primeros recuerdos que tiene de la Semana Santa de Segovia?

Eran aquellas procesiones que había el Jueves y el Viernes Santo e ir a presenciarlas. Mi padre, como he dicho, iba de capuchón y siempre nos decía 'poneos en la acerca a la derecha o a la izquierda'. Cuando pasaba te daba el 'cariñín' en la cara para que supieras que era él. Son esos los recuerdos que tengo amén de toda esa herencia familiar del mundo de la cristiandad que tanto mis hermanos como yo hemos recibido porque nos llevaban a los cultos y a las procesiones.

¿Hay algún momento que lo viva con una emotividad especial?

Hay actos muy significativos. La preparación de la Semana Santa, con el inicio de la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza, es para el creyente un momento de reflexión y de darnos cuenta de que estamos de paso en esta vida. El Domingo de Ramos también es un momento de una espiritualidad alegre. Los actos cruciales de la Semana Santa vienen con el Jueves y el Viernes Santo y en ellos el cristiano reflexiona sobre los últimos momentos de la vida de Jesucristo Después llegan las jornadas de alegría. El sábado con la ceremonia del fuego y el Domingo de Resurrección con el Gloria y el repicar de campanas.

Segovia puede presumir de tener una Semana Santa con un gran valor patrimonial y cultural.

Por supuesto. Tanto propios como ajenos tenemos la posibilidad de admirar ese museo que conforman todos los pasos de Semana Santa. Durante el año los custodia la iglesia y durante la Semana Santa pone a la vista y al alcance de todos todas esas piezas emblemáticas de la imaginería española, como el románico del Cristo de los Gascones o las obras de arte de Gregorio Fernández o Aniceto Marinas, que están llenas y cargadas de espiritualidad. La propia imagen y su perfección artística, desde la perspectiva de una persona creyente, te traslada una espiritualidad que te hace fusionarte con esa obra de arte.

¿Cobra más importancia que nunca la reflexión y el recogimiento estos días ante los problemas que atraviesa la sociedad?

Todos los momentos son buenos para reflexionar. Esta, efectivamente, es una situación de crisis de valores en la sociedad y en los propios pastores de la Iglesia. Ellos mismos lo reconocen. Pero siempre digo que la historia está hecha a base del efecto péndulo. Tras una época de escasez viene otra de abundancia. Siempre recuerdo la historia de José en Egipto y los siete años de abundancia y los siete de escasez. Aunque nos encontremos en una situación baja, es de esperar que esto se recupere. Aparte de estos bandazos de la historia que se van repitiendo, confío en la providencia divina. La providencia no permitirá que la mies se quede sin cosechar por falta de obreros. Estoy convencido de ello.

¿Considera que hay una crisis de fe?

Los valores tradicionales de religiosidad tal vez ahora no estén en boga, pero tampoco se puede generalizar, porque hay signos en los actos de la Semana Santa, como la afluencia de gente en las calles y en los templos o el recogimiento y silencio con el que se presencian las procesiones, indican la espiritualidad de las personas. Hay un poso de cristiandad que es indiscutible.

Como cada año habrá que estar pendientes del cielo y de que no llueva.

Toquemos madera. Si los pronósticos son adversos, ojalá se equivoque el hombre del tiempo. Esperemos y deseemos que el tiempo acompañe y que esa actividad tan entrañable, no solo desde el punto de vista turístico y folclórico, sino también desde el de la espiritualidad, se pueda celebrar.

Por último, ¿qué le diría a los cofrades y a toda la gente que va a participar en la Semana Santa?

Que lo vivan, no como un acontecimiento folclórico aunque tiene su parte, sino con la dimensión de espiritualidad y cristianismo que es la esencia de la Semana Santa. Si nos quedamos en la mera procesión turística y folclórica, la Semana Santa habrá perdido toda su esencia e identidad.