Il Giardino Armonico regresa a Valladolid para inaugurar el ciclo de música antigua en el Miguel Delibes

La formación que dirige Giovanni Antonini repasará la obra de su autor 'fetiche': Vivaldi

V. M. NIÑOVALLADOLID
El director de Il Giardino Armonico, Giovanni Antonini. / El Norte/
El director de Il Giardino Armonico, Giovanni Antonini. / El Norte

Il Giardino Armonico inaugura esta martes el ciclo de música antigua del Auditorio Miguel Delibes (CCMD) con un programa monográfico sobre el compositor con el que comenzaron en 1985 y al que más frecuentemente vuelven: Antonio Vivaldi. De los casi 500 conciertos del 'cura rojo', que se jactaba de escribir más rápido que los copistas en hacer su tarea, han elegido cinco. «Son conciertos sin orquesta, casi sonatas concertantes», explica el director Giovanni Antonini que dirigirá desde la flauta de pico. En el escenario, ocho músicos, acompañando a los violines, el oboe, la flauta, la viola y el fagot. Como es marca de esta orquesta residente en el CCMD desde sus inicios, las partituras son primeras versiones.

«Vivaldi es una parte más de nuestro desarrollo, hemos crecido con él. Nuestra primera grabación en 1987 fue sobre estos conciertos. Entonces la crítica se quedó muy sorprendida por el acercamiento de un grupo pequeño de músicos, por la teatralidad, el virtuosismo, la articulación, la versión que dábamos de esa música», cuenta el director milanés. Esta temporada darán un solo concierto en Valladolid, donde han grabado varios de sus discos con Bartoli o Fink en los vocales y los 'Concerti grossi', de Haëndel. Ahora llega al mercado su última en España, realizada en el Auditori de Barcelona, con Julia Lezhneva una voz de 24 años en un disco sobre motetes, 'Alleluia', un canto de alegría en tiempos de necesidad. «La conocimos hace tres años grabando precisamente a Vivaldi. Trabajamos mucho el recitativo italiano que es muy curioso, más aún para una rusa. Este es un segundo paso en nuestra relación. Ella es muy buena y con el tiempo será aún mejor». Del nuevo escenario, Antonini no es nostálgico aunque valora lo vivido en la meseta. «En Valladolid hicimos buenos discos, conocimos las dos salas, y sí me gustaría mantener la relación. Por el momento no hay nada planeado».

Director habitual de la Orquesta Nacional de España, su contrato como director principal invitado (con David Afkham como titular) estaba casi cerrado en mayo, pero el adelanto de las elecciones congeló aquello sine die. «He hecho con ellos un concierto hace pocas semanas. Los músicos y la música son la prioridad por encima de los políticos. No sé cual será el futuro, de momento tenemos más programas juntos. Para mí lo principal es si se pueden hacer las cosas bien, y si no, a otra cosa, dejando al margen la política». Nacido, crecido y exitoso en el repertorio antiguo, Antonini frecuenta cada vez con más asiduidad el sinfonismo clásico y romántico. «Todo mi corazón está con la música cuando dirijo, en cada podio doy mi experiencia y cada vez conozco más el proceso de los músicos clásicos, cómo crecen. No importa el tamaño de la sala, la orquesta o el repertorio, lo que echo de menos es un espíritu pasado que se ha perdido. La música antigua provocaba debate sobre todo. Desde hace tres días Il Giardino discute sobre Telemann, sobre la articulación, el espíritu, y no lo grabado hasta dentro de un mes. Pero esto es más fácil en la antigua que en la sinfónica».

De la crisis y la música, Antonini salta a una cuestión más honda y extensa. «Me preocupa más la decadencia moral y cultural en Italia que los recortes en música. El nivel en los colegios públicos italianos decae cada vez más, tengo una hija de ocho años y lo veo. Si la gente quiere cultura o música, debe haberla. Los políticos no saben casi nada de música, de por qué sí o por qué no. Entre los proyectos inmediatos de Il Giardino está el disco de obras de Telemann, un compositor ensombrecido por sus coetáneos, «es un repertorio que no hemos tocado mucho». Y saldrá en breve su 'Norma' de Bellini, con Bartoli