Los misterios del joven faraón

El egiptólogo Hamdi Zaki aporta en la Nave E las claves de la tumba de Tutankhamon en el 90 aniversario de su descubrimiento

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZVALVERDE DEL MAJANO

El antiguo Egipto está en el polígono Nicomedes García. Las muestras de artesanía y las piezas arqueológicas llegadas desde El Cairo y expuestas en Nave E remontan a quien las ve a más de 3.300 años atrás en el tiempo y, a la vez, a solo hace noventa años, al hallazgo que marcó la nueva Egiptología: el descubrimiento en el Valle de los Reyes de la tumba del faraón Tutankhamon por el británico Howard Carter. El centro de arte y diseño de Valverde del Majano contó este sábado para ello con la charla coloquio impartida por Hamdi Zaki, egiptólogo de reconocida trayectoria internacional, Comisario de Faraones y exconsejero de Turismo en la embajada de Egipto en España, en una jornada cultural organizada con motivo del aniversario del descubrimiento de la tumba.

La ventana al pasado que abrió Hamdi Zaki puso a la vista de los asistentes aquel noviembre de 1922, cuando Carter, que llevaba excavando en varios lugares desde 1908 con el patrocinio de Lord Carnarvon, abrió la pequeña tumba del Valle de los Reyes, la de un faraón hasta entonces prácticamente desconocido que vivió hace más de 3.360 años. La cámara funeraria, prácticamente intacta, contenía más de 5.000 objetos de una riqueza incalculable, además de por su valor económico por lo que ilustró sobre la historia antigua y porque «justifica poder afirmar que Egipto es la cuna de la civilización», señaló Hamdi Zaki.

En su charla, el egiptólogo relató en primer lugar las novedades recientes sobre las investigaciones que se han sucedido desde 1922 acerca de la muerte del joven faraón. La principal conclusión es que «es necesario seguir investigando»; las últimas tecnologías aplicadas sobre la momia de Tutankhamon lo que han permitido es descartar que muriera de un golpe en la cabeza, hipótesis que surgió cuando las primeras radiografías y ecografías encontraron un golpe en la cabeza y una esquirla de hueso en el interior del cráneo; también que fuera consecuencia de una fractura en la cadera como consecuencia de los análisis realizados en 1968: «Los investigadores pensaron que cuando el faraón salió a cazar habría caído del carro y pudo morir por las complicaciones de la rotura, y que la caída pudo ser consecuencia de una conspiración». Pero las últimas investigaciones lideradas por Zahi Hawass, 'el señor de los mil sombreros', reputado egiptólogo y ministro de Antigüedades, han revelado que «Tutankhamon no murió de un golpe en la cabeza ni de una fractura en la pierna y que tampoco es válida la otra versión de que fue a causa de una infección en la boca, así que sigue la investigación».

Sobre el valor de la tumba Zaki destacó que muestra que los antiguos egipcios «conocían el oro, la plata, las piedras preciosas, las maderas nobles, trabajaban de forma excelente el mobiliario o la joyería». Después de que la abriera Carter en 1922, añadió, «estuvieron más de dos años sacando las más de 5.000 piezas de alabastro, textiles, maquetas de barcas... y entre todas las maravillas destacan la máscara de oro de 24 kilates, los sarcófagos y las pinturas, de las mejores de Egipto». Y todo eso «es algo muy exclusivo de Tutankhamon», cuya tumba «es la más rica de la historia humana, la del joven menos importante de los faraones, suponiendo que era hijo de Akenaton». De ahí que Zaki se preguntara, «¿qué tendría Keops, que gobernó 80 años, si Tutankhamon, un niño que reinó a los 9 años y murió a los 18, tenía todo eso en su pequeña cámara funeraria?».

Muertes de leyenda

La leyenda también pesa sobre las muertes de quienes entraron en el recinto: «A Lord Carnarvon le picó una abeja, le trasladaron a El Cairo y cuando murió se apagó la luz en toda la ciudad; a la misma hora llegó la noticia de que habían muerto su gato y su perro en Carnarvon, en Inglaterra. Y luego, del comité que entró con Carter, cada uno tuvo una muerte rara; uno se suicidó, otro falleció en un accidente... y cada mes de noviembre moría uno en circunstancias extrañas. Hay varias teorías, unos dicen que fue la maldición de los antiguos egipcios a quienes profanaran la tumba, otros que la preparación, el ambiente dispuesto en la tumba para evitar robos, con venenos que se activaron al entrar de nuevo el aire y el sol más de 3.000 años después. A los primeros les afectarían las maldiciones o los venenos..., pero no hay pruebas concluyentes».

En Egipto hay descubrimientos todos los días, por eso recibe mucho turismo, según dijo Hamdi Zaki, consciente de la compleja realidad política de su país. «Este año esperábamos 20 millones de turistas y solo hemos tenido algo más de 9 millones. Pero siempre los dos primeros años de una revolución hay jaleo; es algo transitorio, iremos mejorando», concluyó.

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