Muere el compositor vallisoletano Luis de los Cobos en Suiza

El músico, que fue homenajeado por su ciudad en 2009 y la OSCyL grabó sus sinfonías, muere sin estrenar un tercio de su catálogo

V. M. NIÑOVALLADOLID
Luis de los Cobos. / G. VILLAMIL/
Luis de los Cobos. / G. VILLAMIL

Celebraba su suerte de haber conocido a Ansermet y Shostakovich tanto como lamentaba el infortunio que persiguió el estreno de sus obras. Luis de los Cobos (Valladolid, 1927) murió el viernes en su casa de Ginebra sin estrenar un tercio de su catálogo. En 2009, el «embajador decano» de Valladolid recibía el homenaje de su ciudad. La Orquesta de Castilla y León estrenaba su obra sinfónica y en 2011 el sello Verso publicaba un disco doble con la grabación dirigida por José Luis Temes, el maestro que estaba en el podio del Auditorio Miguel Delibes en aquel concierto. Se cumplía así parte de su sueño, que sonaran algunas de las 4.000 partituras que editó para sus nietos. «Si al menos alguien silbara mi música...», decía.

Luis de los Cobos fue adolescente en el Instituto Zorrilla, joven en la Universidad de Valladolid y violinista en la orquesta de su ciudad y en los cafés. El signo político de su familia determinó su exilio, cuando ya era doctor en Derecho y había dejado la interpretación por la dirección. Completó su formación en Roma, Salzburgo y París. Su carrera de jurista fue la que le procuró un modus vivendi en diferentes cargos en la OIT y en Consejo de Seguridad Atómica, lo que le llevó a residir en Suiza, donde ha pasado casi seis décadas. A pesar de los viajes, las traducciones, la inmersión en textos legales, «componer ha sido una necesidad existencial, un imperativo categórico y un deseo íntimo de expresarme».

'Sinfonía Cursus Vitae' (1956) es la obra de un joven Luis de los Cobos que convierte en música su infancia en Valladolid. El compositor, residiendo ya en Ginebra, se la mostró a Ataúlfo Argenta, de gira con la Orquesta Nacional. Se comprometió a estrenarla con la ONE, pero la inesperada muerte del maestro truncó el estreno, que se pospuso a 1998, en el Teatro Carrión. De los Cobos sonreía melancólico cuando recordaba estas suertes a contrapie que se repitieron varias veces en su vida.

José Luis Temes, el gran conocedor, estudioso y director de la música española del siglo XX, define a De los Cobos como «un eslabón perdido del sinfonismo español. Por cronología estaría con la Generación del 51, con Cristóbal Halffter o De Pablos. Sin embargo se desmarcó de las vanguardias que se desarrollaban en España, relacionadas con Darmstalt, para participar de la modernidad centroeuropea que bebía de Shostakovich». Conocida era su reticencia a la Escuela de Viena y el serialismo así como su acendrada defensa de la música contemporánea. «Soy el primero que defiende a los grandes compositores. Me gusta Bach, Mozart, disfruto con ellos. Pero son la expresión de la cultura de su tiempo. ¿Quién representa el nuestro?».

Inspiración literaria

Aficionado casi tanto a la lectura como a la música, la literatura ha sido inspiradora de algunas de sus obras como 'La tierra de Alvargonzález', 'Homenaje a Miguel Hernández', la ópera 'Mariana Pineda', 'La voz a ti debida' o la otra ópera 'La pasión de Gregorio' (Kafka). Defensor de la creatividad musical completa, nunca trabajó por encargo y para sus cuatro óperas escribió tanto la música como los libretos.

Con motivo del concierto de 2009, el Ayuntamiento publicó la monografía 'Homenaje a Luis de los Cobos Almaraz'. Julio García Merino analiza los seis cuartetos de cuerda del vallisoletano, Fernando Herrero la obra lírica y Temes, la sinfónica. Poco grabado, los discos de Visor son la última huella sonora de este caballero estoico.