Un proyecto vecinal facilita trabajo a treinta parados de larga duración

El programa Entrevecinos presta apoyo laboral y alimentos a setenta familias necesitadas en la capital

VÍCTOR M. VELA VALLADOLID
Irene Cordovilla entrega una caja de leche a una de las beneficiarias del proyecto, Milagros Ortega. / Henar Sastre/
Irene Cordovilla entrega una caja de leche a una de las beneficiarias del proyecto, Milagros Ortega. / Henar Sastre

«El colchón familiar no siempre es suficiente y es entonces cuando entra en acción la red vecinal, el papel del entorno del barrio para echar una mano». Lo dice Pablo Gerbolés, presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales Antonio Machado, entidad que puso en marcha hace un año el proyecto Entrevecinos y que hoy, llegado el momento de hacer balance, presenta unas cifras esperanzadoras. La situación es complicada, todo siempre es demasiado poco, pero acciones como la emprendida por los vecinos sirve para paliar la situación de familias desfavorecidas.

El programa de orientación laboral del programa Entrevecinos, con sede en Barrio España, ha atendido a 250 personas de 70 familias vallisoletanas. De estas últimas, en torno al 42% han obtenido un empleo y logrado su inserción sociolaboral. Son una treintena de personas que han conseguido, gracias a la mediación vecinal, un puesto de trabajo. «Ninguno de ellos ha sido indefinido, pero al menos hemos conseguido que varias personas fueran encadenando varios contratos temporales», explica Irene Cordovilla, educadora social y responsable del proyecto. En algunos casos no ha habido contrato de por medio, «han sido empleos en negro, de economía sumergida, pero que han ayudado a estas familias a mejorar su situación». Una gota de agua, al menos, en el inmenso océano de pobreza que afecta ya a una de cuatro vecinos de la ciudad.

Graduado escolar

El 44% de los usuarios de este servicio de orientación laboral son mujeres (encuentran empleo, sobre todo, en limpieza y hostelería) y el 56%, hombres (que suelen recalar en la construcción o la reparación de hogar). «La aplastante mayoría de nuestros usuarios son españoles, entre los 30 y los 50 años, con el graduado escolar o sin estudios y todos están en el paro», explica Cordovilla, quien atiende una vez a la semana a los demandantes de empleo. La mayoría tienen que alimentar a una familia compuesta por cuatro miembros, aunque hay hogares en los que viven hasta ocho personas.

«Les prestamos ayuda sociolaboral. Lo más básico es redactar un currículum y ayudar en las cartas de presentación. Además, les inscribimos en varias páginas web de búsqueda de empleo y les ayudamos a usar esta herramienta, desconocida para la mayoría», explica la educadora social.

Este apoyo laboral tiene su complemento en una tienda solidaria. Las familias atendidas reciben cada mes varios 'vecinos', moneda ficticia que podrán utilizar para comprar productos de primera necesidad (alimentación e higiene) en la propia sede de Entrevecinos. «Aquí tenemos un pequeño supermercado que hemos montado con las aportaciones de varios proveedores (Lauki, Verde Olivo, Oral Coop), de asociaciones de padres de alumnos (del Núñez de Arce, Gonzalo de Berceo, León Felipe y Miguel Delibes) o de campañas de las agrupaciones vecinales de cada barrio. Cada semana se despachan entre 300 y 350 kilos de productos. En alimentación destaca la leche, legumbres, sopas, pasta y tomate. Y en higiene personal: champú, papel higiénico, gel, detergente para la lavadora o lejía.

«Dependiendo de la situación familiar en la que se encuentra cada usuario, se le otorga un número determinado de 'vecinos', la moneda ficticia, y son ellos quienes compran lo que necesitan», asegura Cordovilla. Y así hasta un máximo de diez billetes por usuario que ellos mismos cambian luego por los productos disponibles en este pequeño supermercado solidario instalado en la sede de la asociación Unión Esgueva, situada en la caseta que se encuentra en mitad de la plaza Marqués de Suances, justo enfrente de las antiguas piscinas de Endasa, en Barrio España.

Entrevecinos arrancará en las próximas semanas una campaña de captación de fondos para este supermercado entre las diferentes asociaciones de vecinos, «aunque siempre es bienvenida toda aportación particular».

El tiempo máximo de permanencia en el programa es de cuatro meses. «Es lo que podemos aportar porque en ocasiones tenemos lista de espera y la idea es que las familias que lo necesiten reciban esta ayuda temporal de emergencia mientras esperan otros recursos», explica la educadora social, que aclara que el objetivo último es que las personas que acuden a este servicio ven aliviada, al menos, temporalmente su situación de necesidad y aprendan «las herramientas suficientes para poder buscar trabajo en el complicado mercado laboral».

Asistencia obligatoria

Lo mejor del proyecto Entrevecinos, a juicio de su responsable, es que «la ayuda que ofrecemos es rápida y permite a las personas estar atendidas durante estos meses». Los beneficiarios, eso sí, tienen la obligación de acudir a su cita semanal con la formación para el empleo. «Es el único requisito que les pedimos para que reciban sus 'vecinos' y acudan al 'supermercado'».

El proyecto vallisoletano gestado en mayo de 2011, pero en pleno funcionamiento desde octubre del año pasado ha sido pionero en España, junto con el de Barcelona y Santander, y ha servido de ejemplo para otras iniciativas similares desarrolladas en Zaragoza y Lugo. Además, Entrevecinos Valladolid prestará apoyo para la puesta en marcha el próximo año del servicio en Cartagena, Valencia, Dos Hermanas y Langreo.

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