Elogio de la línea

Luis Cruz inaugura con sus últimas obras la nueva galería Javier Silva

ANGÉLICA TANARROVALLADOLID

Lo primero, una buena noticia. Que una galería de arte, de arte contemporáneo, abra sus puertas en Valladolid desafiando a la crisis. La buena noticia tiene una segunda parte y es que la exposición inaugural tiene como protagonista a Luis Cruz y que ese comienzo no es una casualidad, sino "una declaración de intenciones", según reconoce su director Javier Silva, que sabe que ha puesto el listón muy alto. Hay buenas noticias que son así de escuetas y definitivas.

El espacio. El espacio de la nueva galería, que lleva el nombre de su director, es el necesario para que las obras luzcan, es decir el espacio no se ve, no hay ningún elemento arquitectónico que estorbe (como suele ser por cierto frecuente en estos ámbitos) y compita con lo importante, que es la materia expuesta. En este caso obra reciente de uno de los artistas vallisoletanos más interesantes y que, por lo que se ha podido ver en sus últimas salidas del estudio, se encuentra en plena madurez creativa.

La exposición. La mirada del visitante se topa de frente al atravesar las puertas transparentes con una obra en la que debe detenerse. Lo hará inevitablemente. Es como si se hubiera reservado para esa mirada inicial el resumen, la síntesis, de un camino que Cruz ha venido gestando desde que decidió conciliar ironía y lirismo, pintura y dibujo, forma y narración. Y valerse para ello de la técnica del collage. Desde ese cuadro, el recorrido por la exposición es un 'ir por partes', que la espectador que conozca su trabajo le irá descubriendo por dónde avanzan los distintos caminos convergentes de su trabajo.

Ese cuadro inicial (sin título, como el resto, un cambio más en un pintor que se servía de ellos para homenajear a sus escritores favoritos) muestra sobre un fondo neutro el ramaje desnudo de lo que parecen árboles invernales sobre los que se han posado las sombras de unos inquietantes pájaros, y han anidado misteriosos personajes. Amable e inquietante a la vez representa a la perfección el 'estilo' actual Luis Cruz.

No menos interesantes son sus 'vanitas', si en la anterior exposición se decidió a reivindicar, siempre a su manera, la pintura de género y ofreció una muestra de sus bodegones y marinas, ahora expone su muy personal visión de las 'vanitas' tocadas en el color y la disposición con un deje pop como homenaje a Warhol. De las calaveras de Luis Cruz surgen personajes que parecen querer quitar dramatismo a la escena. Son esas citas con las que el pintor nos cuenta historias de alguna manera autobiográficas, pues ya se sabe que lo que un artista vio, leyó y recreó forma parte de su biografía. Así un pequeño grabado (quien sabe si encontrado en uno de los muchos anticuarios que gusta de visitar) convenientemente reproducido y tratado puede acabar convertido en el fondo de un dibujo de temática muy alejada de ese fondo.

El dibujo es otra de las facetas que merecen una mirada detenida en la obra actual de Luis Cruz, cuya pintura se convierte a veces en un homenaje a la línea.

En conjunto, la exposición, 'Ojo azul vencido por el ojo ardiente', muestra a un artista abierto a nuevas experiencias que vuelca en esa apertura la sabiduría de todo lo aprendido en más de treinta años de trayectoria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos