Alumnos y padres del colegio de Vallelado ocupan un aula para reivindicar la ESO rural

La protesta empaña el inicio del curso y la Dirección Provincial de Educación afirma que el martes «no entrarán» porque deben matricularse en los institutos de Cuéllar

NACHO SÁEZSEGOVIA

La vuelta al cole comenzó en la provincia de Segovia con «relativa normalidad», en palabras textuales de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León. Más de 11.000 niños de Infantil y Primeria comenzaron las clases y los más pequeños lloraron y enternecieron a sus padres en el primer día de escuela, como siempre. En Vallelado no ha sido como otros años. Ha sido atípica, un regreso convulso. La supresión del primer ciclo de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en el colegio de la localidad ha mantenido en vilo durante todo el verano a madres, padres, alumnos y profesores, que no cesan en su empeño de defender la calidad de la oferta educativa que tienen en el pueblo. Sin embargo, el tiempo invertido en reuniones con los responsables de Educación regionales y provinciales no ha servido para que se produjera una marcha atrás en la decisión.

Los alumnos de 1º y 2º de la ESO valleladenses se tendrían que incorporar a las clases en el instituto de Cuéllar mañana mismo, pero ayer protagonizaron otra acción reivindicativa. La protesta tuvo mayor carga simbólica que nunca. Acudieron al comienzo de las clases en el centro de Vallelado y ocuparon una de las aulas. Estas tenían alumnos pero no profesores. En defensa de esta causa, la práctica totalidad de los alumnos del resto de los cursos salieron del centro y permanecieron fuera mientras dentro se quedaban solo los de primero y segundo de la ESO.

Inspectores de Educación fueron testigos de la escena y pidieron tener una conversación con los responsables de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) La Rueca. «Les hemos dicho que hablaran con todos los padres que estaban presentes para explicarles las razones de la supresión de la ESO en Vallelado, pero no han querido», explica Laurentino Pascual, presidente de La Rueca. En torno a la una y media, hora a la que en teoría tenían que finalizar las clases, los alumnos del primer ciclo de la ESO se marcharon a casa, aunque con la promesa de regresar hoy con las mismas intenciones.

El director provincial de Educación, Antonio Rodríguez, ya ha anunciado que «no se les dejará entrar», informa Ical, porque, según afirmó, los estudiantes deben escoger cursar sus estudios de la ESO en los institutos Marqués de Lozoya o Duque de Alburquerque de la villa cuellarana. Mientras, el responsable de la AMPA La Rueca se pregunta por qué los niños de Vallelado salen más caros que los de otros institutos.

«Queremos que nos demuestren por qué es necesario que vayan a Cuéllar», señala Laurentino Pascual. Él y otros padres tienen previsto acudir esta tarde al pleno de las Cortes de la Junta de Castilla y León, en el que la procuradora segoviana Ana Agudíez preguntará al consejero de Educación, Juan José Mateos, por este asunto. Los padres aseguran que el pueblo vive con «indignación» e «impotencia» esta situación.

Derechos y razones

Las autoridades educativas insisten en que los padres deben matricular a sus hijos en los centros de ESO que les corresponden, los institutos de Cuéllar, para dar cumplimiento a la obligación de escolarizar a sus hijos, y recuerdan que la educación no es sólo un derecho, sino un deber. También piden a los padres que no mezclen a los alumnos con sus reivindicaciones, y advierten de que, de mantener la actitud, supondría privarles del derecho constitucional a la educación.

Actualmente, informa Europa Press, el colegio no alcanza en Secundaria el número de matrículas estipulado para el mantenimiento de estos estudios, fijado en 17, de ahí que la Consejería de Educación haya optado por su suspensión para este curso académico. Ello obliga a que los estudiantes deban desplazarse hasta Cuéllar, localidad a unos diez kilómetros de Vallelado.

Padres y vecinos se niegan a que el servicio sea eliminado porque aseguran que en el centro los jóvenes reciben una formación de calidad, avalada por los buenos resultados escolares obtenidos y la proyección deportiva, educativa y social que demuestran. A pesar del pequeño número de habitantes en la localidad, entre los niños hay campeones regionales y nacionales, según argumentan.