San Juan arrastró a miles de ciudadanos a Las Moreras

Prologado por Del Bosque, el santo de la noche más corta volvió a convocar a los vallisoletanos en torno al fuego y la música de la playa fluvial

F. BRAVOValladolid
Foto./ G. Villamil/
Foto./ G. Villamil

San Juan volvió a convertirse anoche el patrón de la transgresión. Pocas ordenanzas municipales se vulneraron con tanta fruición como en el solsticio de verano. Bebida a discreción, música para todos los gustos pero, siempre, a todo volumen, fuego en cada rincón de la playa. El Defensor del Pueblo se hubiera vuelto loco. Y para colmo, fue la selección española de fútbol la encargada darle un testigo lleno de euforia al santo, con miles de entregados ciudadanos que no necesitaban justificación alguna para darse a la juega, los abrazos, el baile o la bebida sin poner demasiados límites.

A las 22:10 horas, Las Moreras era todavía un lugar tranquilo por el que paseaban incluso los habituales de todos los fines de semana. Aunque los 'heavies' XXX ya guitarreaban con fuerza ante unas decenas de seguidores, que no hacían sombra a la marabunta de forofos de la selección que, sentados en el suelo unos metros más adelante, coreaban los goles de Xabi Alonso ante una pantalla gigante hábilmente colocada por el principal adjudicatario de la 'zona de hostelería'. A los 'uhhh' de XXX les ponía sordina el ensordecedor gol de la selección. Para el segundo, los del 'metal' ya se habían retirado.

Y todo, a media luz

No eran las 10:55 cuando se fue la luz. ¿Recortes? ¿Estrategia festiva? ¿Un intento de prolongar la noche más corta el año? ¿Sabotaje? La realidad era más prosaica. Fue una avería que oscureció el alumbrado público, algunos semáforos y el abastecimiento a numerosos particulares del entorno y que a las 00:15 todavía intentaban arreglar los operarios de Iberdrola.

«Estamos esperando una grúa para retirar un coche aparcado encima de un registro. La alternativa es comprobar los de la playa», decía un trabajador mientras observaba los miles de ciudadanos 'aparcados' frente al fuego y los escenarios de Las Moreras.

Pero fue un 'amedialuz' muy a medias. Los generadores de los escenarios de música, las hogueras y los de los chiringuitos no dejaron ciegos a los asistentes a la fiesta. De eso se encargaba el alcohol.

Más allá de la zona hostelera, el escenario de la zona oficial de verbena empezaba a poblarse de parejas que bailaban ritmos edulcorados, tropicales y baladas. Siempre flanqueados por barras de bar y churrerías donde a eso de las once empezaron a tirar en serio de plancha para los bocadillos.

Las riadas de piernas, ombligos, bíceps y hombros desnudos seguían creciendo. Y la media de edad, bajando. Erasmus, becarios, aprendices, bachilleres y mucha ESO. Y allá. enfrente, un cuarto creciente hacía pareja con el luminoso de Caja España, que lucía más brillante porque las farolas públicas no le hacían competencia. Y seguía llegando gente. Hasta que, un minuto antes de las 24.00 horas, se produjo una especie de explosión, tutelada por los bomberos. La hoguera del santo se encendió como un fogonazo, la música cesó por unos minutos y el fuego hipnotizó a los miles de asistentes.

La temperatura, que sobre las 00:30 horas se mantenía en los 23 grados centígrados, subió algo por el fuego. Las pequeñas hogueras alternativas parecieron respetar a la oficial y se produjeron unos minutos de magia casi silenciosa. Luego, siguió la juega.

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