Don Bosco hace escala en su casa de Pajarillos

Cientos de niños y jóvenes reciben la imagen y la reliquia del fundador de los salesianos

J. A.VALLADOLID
Ricardo Blázquez ensalza a Don Bosco delante la imagen del santo italiano. / G. VILLAMIL/
Ricardo Blázquez ensalza a Don Bosco delante la imagen del santo italiano. / G. VILLAMIL

Un pasillo formado por decenas de chavales del club de fútbol esperaba a su patrón bajo un sol de justicia en el patio anexo a los campos de hierba artificial. Globos en mano, la comitiva estaba nerviosa. Tanto que a algunos se les escapó el hinchable al cielo antes de tiempo, a pesar de los esfuerzos de contención de los entrenadores. Por primera vez iban a ver la imagen más fidedigna de San Juan Bosco, Don Bosco para los amigos, patrón de los jóvenes, fundador de los salesianos y santo italiano empeñado en que los adolescentes más necesitados o en riesgo de exclusión social cuenten con las mismas oportunidades que el resto para su desarrollo personal y social.

En su periplo por el mundo para conmemorar los doscientos años de su nacimiento (I Becchi 1815- Turín 1888), Don Bosco, visitó ayer Pajarillos, el barrio donde esta congregación religiosa, muy apegada a los problemas reales de la calle, trabaja desde los años setenta para intentar mejorar la vida de los que menos tienen.

El acto comenzó a la cinco de la tarde. Una furgoneta llegaba a esa hora al patio del complejo que los salesianos tienen en lo alto de la calle Villabáñez. De ella sacaban la urna con la reproducción a tamaño real del sacerdote, en cuyo interior alberga una reliquia de un brazo. Una procesión formada por el grupo de danzas castellanas de La Pilarica y por los pequeños jugadores acompañaron al yacente Juan Melchor Bosco hasta el patio principal de las instalaciones al ritmo de la dulzaina y el tamboril. Allí le esperaban decenas de familias del barrio para rendir homenaje a la persona cuyo mensaje ha servido para orientar las vidas de miles de vallisoletanos de la zona este.

El provincial de los salesianos, José Rodríguez Pacheco, fue el encargado de abrir el sentido tributo a esta figura, quien basó su sistema educativo en tres pilares: razón, religión y amor. Su prestigio como sacerdote y como educador de los jóvenes necesitados le valió el respeto de las autoridades civiles y religiosas de su tiempo y de su país, así como una notable fama en el extranjero. Sus obras fueron requeridas directamente por jefes de estado y autoridades eclesiásticas de numerosos países. «Don Bosco era un gran soñador y ahora está cumpliendo uno de sus sueños: acercarse a todos los jóvenes que necesitan de su mensaje», dijo Rodríguez Pacheco en referencia a la peregrinación de esta imagen que hasta el momento ha recorrido 130 países de los cinco continentes.

Ayer el santo tuvo que sentirse como en casa, rodeado de chavales y arropado por el reconocimiento de un barrio donde su huella es imborrable. El subdelegado del Gobierno, José Antonio Martínez Bermejo, destacó la vigencia del mensaje educativo del fundador de los salesianos, que «frente al tú te equivocas, yo te castigo; aboga por la prevención y la formación». Un compromiso, recordó Bermejo, que en estos tiempos de crisis alcanza aún más valor.

También el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, quiso apoyar con su presencia la llegada de la imagen y el trabajo de los salesianos en la ciudad. El primer edil destacó la «arrolladora personalidad» de este italiano que «desde los 14 años decía que si el fuera sacerdote, lo haría de forma distinta». «La ciudad se siente orgullosa y afortunada por el trabajo realizado por los salesianos en Valladolid porque Pajarillos lleva muchos años beneficiándose de la labor de esta orden» subrayó León de la Riva, quien valoró iniciativas como la Casa de Juventud Aleste, los diferentes proyectos de apoyo a los chavales desprotegidos o el activismo de sus asociaciones.

Fue el arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez , quien le definió como «un amigo» y quien recordó su principal lema. Solo los que logren abrir corazón de las personas serán buenos educadores, una máxima que estos religiosos han mantenido desde su fundación en 1859. Con un «¡viva a Don Bosco!», pronunciado por Santi Domínguez, director de la Casa Aleste, y una suelta de globos finalizaba la calurosa bienvenida.

La urna era trasladada después a la parroquia contigua de María Auxiliadora donde familias y jóvenes celebraron la llegada de la imagen con cánticos y oraciones. Hasta hoy la reproducción del sacerdote con su reliquia se podrá visitar en este templo de la calle Villabáñez. De madrugada, el santo viajero, patrón también del cine, de los magos y de las imprentas, será trasladado a Madrid para continuar sembrando por el mundo un mensaje de esperanza entre los jóvenes que por su origen han tenido las cosas mucho más difíciles. Don Bosco, aseguran los salesianos, jamás se olvida de ellos.

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