Un detenido por agresión y amenazas a los policías en el piquete de Michelin

Identificado un encapuchado que portaba líquidos inflamables como sospechoso de los incendios en una veintena de contenedores

J. SANZVALLADOLID
Piquetes y policías a las puertas de la factoría de Michelin. / Antonio Quintero/
Piquetes y policías a las puertas de la factoría de Michelin. / Antonio Quintero

Un detenido en el piquete por agredir y amenazar a los policías en la entrada de Michelin y un encapuchado identificado en Villa del Prado cuando llevaba líquidos inflamables en una mochila es sospechoso de provocar algunos, al menos, de la veintena de incendios en contenedores. Eso fue lo más llamativo en cuanto a incidencias de una noche más que tranquila en los distintos piquetes distribuidos en los habituales puntos calientes de la capital. Y poco más.

La noche comenzó con un nutrido grupo de sindicalistas, que llegaron a rozar los quinientos por momentos, a las puertas del Servicio Municipal de Limpieza. Apenas hubo trabajadores que intentaran acceder al recinto del polígono de San Cristóbal y la madrugada transcurrió allí sin mayores complicaciones. Tampoco salió camión alguno.

En paralelo hubo hasta dos piquetes controlando las entradas de Renault o Michelin, sobre todo esta última factoría, sin demasiada incidencias. Un cordón policial facilitó el acceso de un centenar aproximado de trabajadores en la segunda planta.

La comitiva sindical, formada por UGT, CC. OO., CGT y CNT, se movilizó después hacia la rotativa de Printolid, en la parte nueva de San Cristóbal, sin que allí, de nuevo y en sintonía con el resto de la madrugada, se produjeran mayores incidencias. Muchas tranquilidad, mucha pasividad en ocasiones por parte de los piquetes y también mucha policía concentrada al no dispersarse en ningún momento los grupos de sindicalistas durante las primeras horas.

Los problemas, sin embargo, comenzaron a sucederse a partir de la una de la madrugada por distintos puntos de la capital. Más de veinte contenedores ardieron por distintos barrios de la capital. Para entonces había más de una veintena de patrullas recorriendo las calles en busca del autor (o autores). Al final, una patrulla de la Policía Local logró identificar a un sospechoso en Villa del Prado. Los agentes intervinieron una mochila con líquidos inflamables y simplemente pudieron identificar inicialmente, sin detenerle, a su portador, además de, por descontado, incautarse del material. A estos incendios provocados se sumaron otros más de ruedas en puntos como la avenida de Burgos e, incluso, la A-62, es decir, que hubo más de un autor.

La noche, por lo demás, transcurrió sin más novedades, y sin casi piquetes durante casi dos horas hasta que todos se concentraron en torno a las tres a las puertas de Mercaolid. Allí solo entraron dos camiones prácticamente los que lo intentaron. Un poco más de tensión se vivió después, ya al filo de las cinco, a las puertas de Michelin. A la factoría, eso sí, accedieron escoltados por agentes antidisturbios cerca de doscientos trabajadores en grupos, y a pie, o en coches particulares. Fue aquí donde los agentes arrestaron a un integrante del piquete por atentado a la autoridad. Otro sindicalista fue trasladado también a la comisaría al negarse a identificarse.

Levantados los piquetes, la actividad se trasladó a los polígonos, sin llegar a cortarse los accesos al menos pasadas las seis de la mañana, con una mayor concentración a las puertas de Auvasa en el polígono de Argales. Aquí continúa el piquete vigilado por un fuerte dispositivo policial.

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