El centro penitenciario de Soria transfiere al Archivo Histórico Provincial documentos con más de 52 años de antigüedad

Los expedientes sacan a la luz cómo el padre de Juan Antonio Gaya Nuño obtenía la libertad el 16 de agosto de 1936 y un día después fue fusilado

ISABEL G. VILLARROELSORIA

La subdelegada del Gobierno en Soria, María José Heredia, ha podido ojear esta mañana el contenido de 71 cajas de historia de este país y, sobre todo, de esta provincia. Se trata de los expedientes de internos del centro penitenciario de Soria que han sido transferidos esta misma mañana al Archivo Histórico Provincial. Estos documentos, que son expedientes de presos de la cárcel soriana, tienen un indudable valor histórico puesto que pueden extraerse de ellos datos del periodo comprendido entre 1930 y 1960, incluidos los años de la Guerra Civil. Según ha dicho la subdelegada, «son también un reflejo de las condiciones carcelarias de aquella época».

En este sentido se ha referido a la cartilla de normas de conducta que ha aparecido entre los documentos investigados y que, entre otras cosas, obliga a los presos a «saludar respetuosamente, quitándose la boina, a cualquier funcionario con el que se cruzasen».

El documento de transferencia, que ha sido firmado por el director del centro penitenciario de Soria, Jesús Pardo, y por la directora del Archivo Histórico Provincial, María Auxiliadora Sánchez Reverte, supone que 4.593 registros o expedientes de internos de la prisión de Soria, ordenados en 71 cajas perfectamente datadas pasen al Archivo Histórico de Soria.

Este fondo documental forma parte de la segunda entrega realizada por Instituciones Penitenciarias al archivo de Soria. El año pasado se entregaron ya 4.200 registros en 56 cajas que abarcaban información que iba desde 1887 a 1959. El fondo entregado esta mañana abarca exclusivamente el período de la Segunda República, la Guerra Civil y los años de postguerra y Dictadura.

En la entrega de 2011 al archivo quedaban claros casos ocurridos en Soria como el del torero Juan Anlló, más conocido como Nacional II o del septuagenario alcalde de El Burgo de Osma durante la II República que fue encarcelado en cuanto se produjo el Alzamiento Nacional. En ese fondo documental había también registros de presos de las cárceles de Ágreda, El Burgo de Osma y Medinaceli. En este caso, los apuntes son exclusivamente de la cárcel soriana que se encontraba en la Plaza Mayor, concretamente en el actual edificio del centro cultural Palacio de la Audiencia.

Ahí siguió hasta 1961 año en el que se trasladó a su ubicación actual. De hecho, según ha destacado la subdelegada, en agosto del pasado año "este vetusto edificio cumplió cincuenta años". Hasta el siglo XVIII la cárcel había compartido inmueble con la casa consistorial. El ayuntamiento ocupaba la primera planta y la planta baja se utilizaba como prisión.

Entre la documentación entregada al Archivo destaca el caso de Juan Antonio Gaya Tovar padre de Juan Antonio Gaya Nuño que era un prestigioso médico de la época y que también ejercía como profesor de gimnasia en el Instituto soriano. Llegó a ser concejal del ayuntamiento de Soria en 1922. Ingresó en prisión el 2 de agosto de 1936 y quince días después, el 17 de agosto, fue fusilado a los 60 años de edad. Un día antes de que se produjera su ejecución había conseguido su libertad.

Efectivamente, el 16 de agosto, el Comandante Militar de Soria, envió un escrito al Director de la Prisión Provincial en el que se decía textualmente: «Sírvase poner en libertad a los detenidos en esa Prisión que al respaldo se mencionan por no aparecer cargos contra ellos, dándome cuenta de haberlo efectuado». Entre los siete nombres recogidos figuraba en primer lugar el de Juan Antonio Gaya Tovar.

Otro personaje histórico soriano encarcelado fue Pedro Marrón San Pedro. Era maestro pero estaba cumpliendo el servicio militar cuando estalló la Guerra Civil. Tanto él como su padre, Francisco, eran militantes del PSOE, cuyas rama juvenil había fundado en Soria Pedro Marrón. El 5 de agosto de 1936 ambos fueron arrestados. Poco después, Francisco Marrón, que había sido Oficial Primera en la cárcel soriana, ingresó como reo para ser trasladado a la cárcel de El Burgo de Osma hasta el final de la Guerra.

Pedro Marrón fue enviado a su regimiento donde continuó arrestado. Tras el final de la contienda, pasó por tres campos de concentración hasta que volvió de nuevo a la prisión de Soria para cumplir una condena de 30 años. Sin embargo, recuperó la libertad en 1957.

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