Javier Cacho: "Scott perdió el duelo, pero triunfó por su entusiasmo y solidaridad"

El escritor contrapone en su obra las distintas personalidades de Amundsen y Scott y nos invita a conjugar la profesionalidad con el entusiasmo y la pasión por el trabajo.

INÉS PÉREZVALLADOLID

La Antártida fue, durante mucho tiempo, un enigma por descubrir, una laguna de conocimiento a la espera de aquel dispuesto a darla a conocer al mundo. Javier Cacho, escritor y Director de la Unidad de Cultura Científica del Inta, ha seguido muy de cerca su estudio, como miembro de la primera Expedición Científica Española a la Antártida y fruto de esta labor de investigación es la obra 'Amundsen-Scott: Duelo en la Antártida' .

Javier Cacho ha acudido al Museo de la Ciencia de Valladolid para ofrecer una conferencia en torno a esta obra, en la que narra, analiza y valora las expediciones de Roald Amundsen y Robert F. Scott. Antes de hacerlo, el conferenciante ha visitado El Norte de Castilla y ha repasado el duelo Amundsen-Scott con nosotros.

Esta iniciativa es fruto de la colaboración de Elnortedecastilla.es con el Museo de la ciencia. Gracias a ella surge el concurso de relatos 'La ciencia y tú', cuya segunda edición tiene lugar este año en torno al tema: 'Ser científico a pesar de la crisis'.

¿Qué le llevó, en un principio, a interesarse por el estudio de la Antártida y, más adelante, por las expediciones de Amundsen y Scott?

-Participé, hace ahora 25 años, en la primera Expedición Española a la Antártida y entonces me enamoré de ella. Tiene una grandeza que te impresiona, pero no está exenta de peligros y eso es algo que me gusta remarcar.

El duelo entre Amundsen y Scott me apasionó, porque me parece un duelo épico. Se basa en la contraposición de dos personalidades distintas. Tenemos, por un lado, a Amundsen, un profesional metódico y previsor. Scott, por otro lado, toma contacto con la Antártida casi por casualidad y se enamora de ella, como nos ha pasado a muchos otros. Es una persona totalmente ajena al mundo de la ciencia, que queda deslumbrado por ella y, desde entonces, se dedica a impulsarla.

Y es ese contraste de personalidades el que más llama mi atención y cuya unión quiero destacar: la profesionalidad de Amundsen y el entusiasmo de Scott. Creo que es una combinación necesaria y por eso invito a los jóvenes a que sean metódicos y profesionales, sin dejar por ello de ser entusiastas y de trabajar con pasión.

La figura de Scott se ha convertido en una especie de mito, en parte por su fatal destino. ¿Habría sido distinta la situación de no haber muerto?

En efecto. La Historia no recuerda nunca al "segundón", es horrible, pero es así. Llevamos dentro ese espíritu de competidores que nos impulsa a alabar al ganador y despreciar al perdedor. Si Scott no hubiese muerto, habría sido poco más que una anécdota. Pero tuvo mala suerte y muchas cosas no salieron bien. De hecho, uno de sus compañeros enfermó, pero ni Scott ni su equipo quisieron abandonarlo.

Amundsen llegó, y triunfó; Scott perdió, pero para la historia triunfó por su entusiasmo y solidaridad.

¿Amundsen y Scott fueron los pioneros o ha habido precedentes?

Hubo uno, el caso de Ernest Shackleton. Aunque no llegó, su expedición es importante puesto que impulsó a quienes, posteriormente, sí lo hicieron. Evidentemente, tenemos el caso de Amundsen. Su objetivo era el Polo Norte, pero esa hazaña ya se la había apuntado Frederick Cook y la Antártida fue la respuesta.

¿La llegada a la Antártida supuso el fin de una etapa, o el comienzo de otra? Y desde el punto de vista científico, ¿qué consecuencias tuvo?

La investigación nunca tiene finales; detrás de una montaña siempre te encuentras un valle y por eso siempre tenemos algo que investigar.

En cuanto a las implicaciones científicasel fin último de Scott no era realizar pruebas, sino llegar. Pero hay un hecho que nos permite comprobar hasta qué punto comprendía el valor de los descubrimientos científicos y lo que era capaz de hacer por ellos. Durante el transcurso de la expedición, encontraron unos fósiles de plantas, lo que permitía demostrar la existencia previa de vegetación.

Cuando más adelante la situación comenzó a ser insostenible y el equipo fue renunciando a parte de sus enseres, el Dr. Edward Wilson solicitó a Scott que no abandonara los fósiles y éste aceptó. Era consciente de que podían perecer, pero si al final éste era su final, cabía la posibilidad de que las pruebas se salvaran.

Creo que llegar a la Antártida no fue un punto de inflexión por sí mismo, pero la muerte de Scott sí pudo serlo, especialmente tras conocerse este hecho. La sociedad tomó conciencia de la existencia de un nuevo tipo de héroe, el científico, ese hombre capaz de dar su vida por la ciencia.

¿Se ha planteado el estudio de otros campos? ¿Le interesaría ahondar en las expediciones a la Amazonia?

Hay muchas cosas apasionantes que me gustaría poder investigar, pero nadie es inmortal y tenemos el tiempo que tenemos. Considero que ése es un tema muy interesante, pero me siento más cercano a las expediciones polares, quizá porque las he vivido. Es cierto que no he podido experimentar la misma experiencia que Amundsen y Scott, pero queda algo, un olor, una especie de tonalidad que te llega de una forma especial.

El Norte de Castilla, junto al Museo de la Ciencia, impulsa eL concurso de relatos "La ciencia y tú". En esta edición, apostamos por la temática "Ser científico a pesar de la crisis"¿Podríamos considerar a Scott un modelo a seguir?

Creo que él es un buen ejemplo, pero no es el único, la mayor parte de los científicos lo son. Hay algo que los diferencia de otras profesiones: la dedicación total. Por desgracia, no valoramos lo suficiente el papel de la investigación y la cultura, porque no las hemos interiorizado. A la hora de recortar, suelen ser las primeras perjudicadas.

Es necesario que recordemos que la investigación es una constante vital de la sociedad y que debe venir de la mano de la promoción.

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