Muere Jacinto Herrero, hijo adoptivo de Ávila

Recibió en el año 2005 el Premio Fray Luis de León de Poesía

ICALÁVILA

El poeta, profesor de literatura y sacerdote abulense Jacinto Herrero (Langa, 1931) falleció hoy a los 80 años de edad. Nombrado hijo adoptivo de Ávila hace cuatro años, Herrero escribió numerosos poemarios desde El monte de la loba (1964) hasta la antología Grito de Alcaraván (2006), con libros que le supusieron un especial reconocimiento como Ávila la casa, Noche y día o La herida de Odiseo, este último Premio Fray Luis de León de Poesía 2005.

Además, escribió obras en prosa como Aproximación a Robles Dégano, En Ávila sin ira, Ávila en el 98 o el reciente Escritos recobrados. Junto a su obra literaria, y como reconocía el acta por el cual le designaron como el 26º hijo adoptivo de la capital abulense, son varias las generaciones de estudiantes que, a través de sus clases de literatura, aprendieron a amar no sólo ese mundo de la alta cultura que el poeta representa, sino también a una ciudad con la que el escritor vive en permanente diálogo.

Su obra más conocida es 'Ávila la Casa', donde refleja sus sentimientos hacia la capital abulense y pinta el paisaje en sus versos. Jacinto Herrero, artífice de la colección de poesía 'El toro de granito', recibió entre otros, los premios Ánthropos de poesía, Jaime Ferrán, Rocamador y Fray Luis de León.

Se licenció en Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid. Vivió en Perugia (Italia) y en Nicaragua, donde conoció y entabló amistad con escritores como Thomas Merton, Pablo Antonio Cuadra y Ernesto Cardenal. Durante gran parte de su vida ejerció como profesor de literatura.

Sus principales referencias literarias son la Biblia, la literatura española del Renacimiento, los clásicos grecolatinos y la poesía italiana. Ha traducido poemas de Giacomo Leopardi y Salvatore Quasimodo.

El 14 de diciembre de 2007, el Ayuntamiento de Ávila lo nombró Hijo Adoptivo de la ciudad, en un día en el que se celebraba la festividad de San Juan de la Cruz y de las Letras Hispánicas. Jacinto Herrero se convirtió así en el vigésimo sexto hijo adoptivo de la capital y con motivo de este nombramiento se presentó 'Escritos recobrados', una obra editada por el Consistorio que recoge más de 200 páginas en prosa de artículos del escritor referidos a diversos temas: Ávila, La Celestina, su amigo José Jiménez Lozano o incluso al humorista Gila.

Su primera obra poética, El monte de la loba, se editó en Ávila en 1964 y un año después, el poemario 'Tierra de conejos' le valdría el Premio Rocamador. La provincia de Ávila estuvo siempre presente en sus creaciones, como muestran sus obras 'Ávila la casa', 'Los poemas de Ávila' y 'Solejar de las aves' o las prosas 'En Ávila sin ira' y 'Ávila en el 98'. Por el libro 'La golondrina en el cabrio', recibió el Premio Ánthropos de poesía en 1992 y por 'La herida de Odisea' obtuvo el Premio Fray Luis de León de poesía en el año 2005, libro que fue editado ese mismo año por la Junta de Castilla y León.

Junto a su obra literaria, y como reconocía el acta por el cual le designaron Hijo Adoptivo, son varias las generaciones de estudiantes que, a través de sus clases de literatura, aprendieron a amar no sólo ese mundo de la alta cultura que el poeta representa, sino también a una ciudad con la que el escritor vive en permanente diálogo.

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