«No había manera de sacar a Brad Pitt de la habitación el último día»

S. Q.
El actor con la Espiga./ El Norte/
El actor con la Espiga./ El Norte

Han pasado veinte años desde que un jovencísimo Brad Pitt tenía entonces 27 años aunque cumpliría los 28 un par de meses después subiera al escenario del Teatro Calderón de Valladolid para recoger la Espiga de Oro a la Mejor Película de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) de 1991: Thelma y Louise, filme en el que el actor estadounidense interpretaba a un vaquero autoestopista que seduce al personaje de Geena Davis para robarle. Su trabajo en este filme le abrió las puertas para Entrevista con el vampiro o Leyendas de pasión pero, hasta ese momento, Brad Pitt era un total desconocido para el gran público. Y así pasó por Valladolid, «como otros cientos de actores que no tienen ni cara ni ojos. Nadie le conocía y nadie se volvía por la calle a mirarle», recuerda el empresario cinematográfico Francisco Heras.

El entonces director de la Seminci, Fernando Lara, también recuerda al chico del pañuelo en la cabeza. «Se portó como un absoluto profesional: atento, simpático y muy accesible. Siempre iba con su pañuelo en la cabeza como un pirata y ese atuendo llamaba la atención». «El último día no había manera de sacarle de la habitación y esto creó un gran estado de nerviosismo entre los miembros del festival y los de la distribuidora de la película. Cuando, después de muchas llamadas y ruegos, conseguimos que saliera, dio como explicación que estaba tan bien en Valladolid que no tenía ganas de marcharse del festival», rememora Lara, actual director del Instituto de Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA).

Y aunque para la mayoría Brad Pitt pasó por la Seminci, y por Valladolid, como un actor más, no así la película que vino a defender y que compartió ex aequo con El liquidador, de Atom Egoyan, el máximo galardón de aquella 36 edición del festival de cine vallisoletano. «Aquel año fue uno de los más importantes de los últimos 25. Tocamos techo porque había una programación extraordinaria y Thelma y Louise encumbró al festival. Desgraciadamente, no siempre se tienen buenas películas y de esa nos acordamos constantemente», cuenta Francisco Heras. «La película se presentó en Cannes fuera de concurso y fue en Valladolid donde recibió su primer premio. Tuvo muchas críticas, que luego se demostró que eran infundadas, pero el jurado, desde el principio, la tuvo entre sus favoritas», detalla el entonces director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, Fernando Lara.

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