Un pocense benefactor

<strong>Poza de la Vega es la cuna de Francisco Laso Santos </strong><strong> de San Pedro</strong>, que fuera obispo de Santander

POZA DE LA VEGAGONZALO ALCALDE CRESPO
Entorno ajardinado en el paraje de la Fuente de Poza de la Vega. / FOTOS DE GONZALO ALCALDE CRESPO/
Entorno ajardinado en el paraje de la Fuente de Poza de la Vega. / FOTOS DE GONZALO ALCALDE CRESPO

Su nombre lo explica todo, pues dicen los que conocen bien estas tierras de Poza de la Vega que aquí se divide la ribera alta y la baja de la vega saldañesa. El nombre del lugar hace referencia a una poza o presa natural que seguramente existía en las proximidades del río Carrión, que por allí cerca discurre, donde era fácil dar captura a los peces que en él había, lo que a su vez venía bien para completar la escasa despensa en aquellos duros tiempos de las repoblaciones, y que permitió además que allí se estableciese una población.

También dicen las viejas crónicas que aquella antigua población se llamaba Pozuela, y que sus vecinos eran vasallos de la desaparecida abadía de Santa María de Benevívere. Dada la proximidad a este viejo río palentino, sus formas de vida siempre han estado condicionadas a él.

Abundan las choperas, que como telones verdes camuflan el paisaje, mientras que por los alrededores del caserío también se ven buenos huertos, y hasta parques ajardinados alrededor de una vieja fuente. El resto de los terrenos los ocupan plantaciones extensivas de maíz, cultivo que ya casi está generalizado por toda la comarca, aunque todavía pueden verse algunas fincas dedicadas a cultivos de secano donde crece principalmente el cereal.

Aunque el uso y el abuso del 'riego por pie' siempre estuvo reglamentado, raros no fueron los pleitos y problemas que más de una vez por allí hubo que solventar, cosa que hoy está mejor ordenada con nuevos y mejores sistemas de regulación del agua, aunque alguno hay por allí que opina que todavía se pueden mejorar.

Lo que sí veo que se ha mejorado es la plaza. Con el plan de fomento del empleo estatal se ha urbanizado y acondicionado. En ella ocupa un lugar destacado la iglesia de San Andrés, que fue edificada en mampostería 'al modo del país', y adornada con una torre de ladrillo macizo de tres cuerpos.

Visitándola por dentro veremos que su planta es de una sola nave, la cual está cubierta con cielo raso y cúpula ciega sobre pechinas en el crucero. Destaca en su interior su retablo mayor salomónico, del siglo XVIII, con buena imagen de la Virgen y el Niño, del XVI. Así mismo, y ya en el lado de la epístola, puede verse otro retablo del XVII con pinturas de San Bruno y San Onofre.

En los pagos de la Fuentecilla y de la Valleja del Convento, que forman parte de su término, la tradición asegura que existieron edificios monacales y religiosos, de alguno de los cuales todavía se aprecia algún vestigio. También sabemos que de Poza de la Vega era natural otro miembro de la amplia saga de clérigos de la vega saldañesa, los Santos de San Pedro, de la cual descendía Francisco Laso Santos de San Pedro (1762-1783), que está considerado como el segundo obispo de la diócesis de Santander, pues ésta no se crearía hasta bien entrado el siglo XVIII.

Este pocense estudió en la Universidad de Salamanca y fue nombrado a los 22 años Doctoral de Ciudad Rodrigo, de donde saldría para ser consagrado obispo de Santander, dictando los primeros estatutos del Cabildo y fundando y dotando de una Casa de Expósitos a esa ciudad, por lo que se ganó el título de 'Particular Bienhecho'.

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