La última promoción de aprendices de la vieja escuela de Renfe se reúne tras 35 años

J. G. C.VALLADOLID

Tenían 15 años cuando, en el año 1971 ingresaron en la 26ª promoción de aprendices de Renfe. Fueron los últimos que lo hicieron en la vieja escuela, situada al fondo de los talleres ferroviarios, un caserón aún en pie al lado del túnel de la calle Labradores.

Hubo otras once promociones después de ellos, pero ya continuaron sus estudios e hicieron sus prácticas en otro lugar, en la nueva escuela construida en el polígono de Argales, todavía en servicio como centro educativo aunque ahora convertida en centro privado. Ahora, 35 años después de aquel comienzo de curso, los integrantes de aquella última promoción del viejo caserón ferroviario esperan reunirse mañana para saber de sus vidas, porque muchos, afirma, «no nos hemos vuelto a ver en muchísimos años», afirma Santiago Pérez, uno de los convocantes del encuentro.

La escuela de aprendices ferroviaros fue, durante años, la columna vertebral de la que surgieron empleados para firmas como Renault, Michelin o las fuerzas armadas, además, por supuesto, de la propia Renfe.

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