Valdechivillas, en jaque

El pleno vuelve a tener la llave de un proyecto que ha abierto una grieta dentro del PP

CLARA SAAVEDRA| VALLADOLID
Valdechivillas, en jaque

Reúne todas las características para recibir el calificativo de culebrón y es sin duda el quebradero de cabeza del equipo de Gobierno del Ayuntamiento. Después de que la Junta de Castilla y León diera portazo a asumir las competencias para sacar adelante Valdechivillas, el proyecto vuelve a estar en las manos del pleno y a la espera de conocer cómo se subsanará la evidente falta de apoyos incluso en el siempre considerado unido núcleo de los populares.

La primera jugada comienza en el 2006, fecha en la que el proyecto de Urbespacios se presenta a los ciudadanos. Se trata de una «miniciudad sostenible» que llega bajo el mismo sello del creador del nuevo Valladolid, Richard Rogers, acompañado de otros prestigiosos arquitectos como Arata Isozaki, Alejandro Zaera y Jean Nouvel.

En total son 439 hectáreas cercanas al término municipal de Renedo y más allá de la futura ronda exterior este en la que se pretenden construir 15.893 viviendas, de las cuales el 30%, en torno a las 5.000, tendrían algún tipo de protección. El proyecto se presenta a pie de terrenos el 27 de junio del 2006 con la presencia del presidente de Urbespacios, Juan Antonio Cantalapiedra, que esboza por primera vez al detalle, lo que podría ser Valdechivillas. Tres barrios con entre 80 y 120 viviendas por hectárea, formando una «ciudad compacta» -así la llaman- en la confluencia del río Esgueva con el Canal del Duero. Además de las zonas residenciales, se reservan espacios comerciales y de ocio, culturales y empresariales, todo ello atravesado por un gran paseo verde de más de tres kilómetros que recorrería la zona de norte a sur y destinado para peatones, bicicletas y un exclusivo transporte impulsado por una red magnética que utilizará hidrógeno como combustible. Sin duda, sello de Rogers y similar al bulevar planteado para las zonas liberadas tras el soterramiento.

También se construiría allí un palacio de congresos ideado por Isozaki. En cifras, según el promotor, Valdechivillas contaría con 50.000 habitantes y en 25 años un total de 6.000 personas trabajarían en su zona empresarial. Un planteamiento presentado en pleno 'boom' de la burbuja inmobiliaria, con un panorama difícilmente comparable al actual.

En esa presentación, Cantalapiedra aseguró que las «obras podrían comenzar el próximo año», en referencia al 2007, y aseguró que ya se había adquirido el 70% de los terrenos mientras que se encontraba en negociaciones con el resto. Se trata de parcelas consideradas como suelo rústico y que con la modificación del Plan General pasaron a calificarse de suelo urbanizable no consolidado de uso residencial. A día de hoy, los socialistas aseguran que Urbespacios no es dueño de ni un solo metro cuadrado en Valdechivillas.

El primer frenazo a Valdechivillas es sin duda la relación de parentesco entre el promotor y la concejala de Cultura, Mercedes Cantalapiedra. Pocos días antes de la presentación del proyecto, el alcalde mantenía que el hecho de que el presidente de Urbespacios y la edil sean hermanos «no puede predisponer ni a favor ni en contra del proyecto», y añadió que cuando Valdechivillas entrase en el Ayuntamiento habría que tener en cuenta «si se ajusta a la legalidad y es interesante para la ciudad». La concejala de Cultura debería abstenerse, aunque no es la única abstención que se ha pedido durante el proceso. En marzo del 2007, a dos meses de las últimas elecciones municipales, la por entonces candidata socialista a la Alcaldía, Soraya Rodríguez criticó la existencia de «intereses especulativos y privados de Javier León de la Riva» en ese proyecto.

Primeros baches

Un mes y dos días después de las elecciones, Valdechivillas arrancó su largo trámite administrativo en el Ayuntamiento. La Junta de Gobierno aprobó inicialmente ese plan parcial y comenzó en ese momento una tramitación lenta, un verdadero camino de obstáculos que finalmente pone contra las cuerdas el proyecto.

A partir de ahí, el plan ha superado más baches, entre ellos un informe desfavorable del Ministerio de Defensa por encontrarse en el perímetro de la zona de seguridad del Campo de Tiro de Renedo, aunque finalmente esa normativa sólo afectaba a la cercanía de industrias contaminantes y no de áreas residenciales. La Federación de Vecinos denunció también ilegalidades en el convenio, alegando que estaba «plagado de condicionantes sobre la potestad y competencia del Ayuntamiento». Los socialistas también denunciaron «cálculos erróneos» en las indemnizaciones que pagará el promotor al Ayuntamiento por la inclusión de más terreno urbanizable, lo que aseguraban significaba renunciar a 13 millones de euros a favor de los promotores.

Y así, una larga lista de obstáculos que finalmente han hecho tropezar este plan. Sin embargo, el jaque lo ha encontrado el alcalde en su propio equipo de Gobierno. Las primeras grietas en el seno del PP se hicieron evidentes en el pleno del mes de julio. Valdechivillas se cayó del orden del día. Javier León de la Riva aseguró que por falta de documentos, pero lo cierto es que al menos dos concejales del Partido Popular, Tomás Punzano y Almudena Domínguez, consideraron «injustificadas» las prisas para sacar adelante el plan. Sin estos dos votos y con la abstención de la concejala de Cultura, los populares perdían la mayoría y la aprobación se pospuso. El enredo va a más cuando el Grupo Municipal Socialista decide presentar una recusación al alcalde, es decir, piden que Javier León de la Riva no vote la aprobación provisional de Valdechivillas por su «amistad personal» con el promotor. En declaraciones a este periódico en abril del 2006, el regidor admitía que tenía información del proyecto «oficiosamente. Lo sigo al corriente, no oculto que tengo una relación de amistad personal con el presidente de Urbespacios», dijo.

La resolución se lleva al pleno del mes de agosto, donde el alcalde, con su voto de calidad, rechaza su propia recusación y confirma que votará en la aprobación provisional que, una vez más, se vuelve a caer del orden del día, en un pleno con reuniones de última hora para intentar «convencer» a los concejales díscolos.

Ante tal revuelo en el gallinero, el Ayuntamiento decide recurrir a la administración regional, en busca de la salida que evite que Valdechivillas vaya al pleno y deje en evidencia la falta de unión dentro de los populares en este asunto. La Comisión Territorial de Urbanismo se desentiende y rechaza asumir las competencias municipales para aprobar el plan.

Vuelven los cálculos

Tras el no de la Junta, la decisión vuelve a estar a día de hoy en el pleno, donde de nuevo se repiten los cálculos. El PP cuenta con 15 concejales, de los cuales hay que descontar a Cantalapiedra y a los ediles que por el momento rechazan Valdechivillas. La oposición cuenta con 14 concejales, los 13 del PSOE y el de IU, lo que de nuevo no daría la mayoría necesaria para aprobar el plan. Mientras, el tiempo tampoco juega a favor del proyecto, ya que el próximo 19 de septiembre cambia la Ley de Urbanismo. Una de las escapatorias al jaque mate está en la posibilidad de tratar Valdechivillas como una modificación del Plan General de Ordenación Urbana, donde ya no bastaría con una mayoría simple, como ocurre en la actualidad, sería necesaria mayoría absoluta, una jugada improbable teniendo en cuenta que se descarta que en caso de empate el alcalde utilice su voto de calidad y necesitaría el voto favorable de 15 concejales.

El penúltimo capítulo lo escribe mañana el promotor Juan Antonio Cantalapiedra, quien comparecerá en público para «informar sobre la situación actual de Valdechivillas». A ver qué pasa.

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