Recuerdos de infancia

La Escuela de Música local recibirá el viernes el nombre de Cecilio de Benito Su hijo Juan relata capítulos de la vida del compositor del 'A por ellos'

MÓNICA RICO| CUÉLLAR
El músico cuellarano Cecilio de Benito. A la derecha, su carné de director de banda. /FAMILIA DE BENITO/
El músico cuellarano Cecilio de Benito. A la derecha, su carné de director de banda. /FAMILIA DE BENITO

El otorgamiento a la Escuela Municipal de Música de Cuéllar del nombre de Cecilio de Benito, acto que se tendrá lugar el próximo día 7 será una celebración para la familia del músico y compositor cuellarano, pero especialmente para Juan de Benito, hijo del compositor del 'A por ellos', quién ha compartido con nosotros algunos de sus recuerdos.

Es el menor de doce hermanos, el único hijo de Cecilio de Benito que aún vive y para él los recuerdos son todos emocionantes. Tenía catorce años cuando su padre falleció y hoy, con 83, no sólo ha buscado en su memoria, sino también entre sus papeles, entre los que encontró el carné de director de banda de su padre. Una curiosidad, no lo firmó. «No está firmado; no sé por qué no lo firmaría», reconoce, pero se sitúa en la firma del Maestro Villa, director de la banda municipal de Madrid. El documento está fechado el 15 de octubre del año 1933.

En la villa, la primera referencia documental que habla de la existencia de una banda de música aparece en un acta municipal del mes de julio de 1893 y no será hasta enero de 1895 cuando aparecen los miembros de aquella formación, con motivo de la entrega por parte municipal, de los instrumentos a los músicos para que comenzaran los ensayos por la proximidad de la feria de Cuéllar. En el documento ya aparecía Cecilio de Benito como miembro del conjunto y tocaba el clarinete.

Banda en Riaza

El nombramiento como maestro interino de la banda de música en su persona recayó en julio del año 1899, cargo que ocupó durante más de doce años. La dirección de la banda aparece en un acta de una sesión del año 1916. Ocupó ese puesto hasta su fallecimiento en 1940. Por entonces su hijo Juan contaba con catorce años de edad, pero aún conserva otros recuerdos que compartir.

Entre ellos que su padre estuvo viajando durante varios meses hasta la localidad segoviana de Riaza, donde constituyó una banda de música. El párroco de Riaza, Benito Gil, era de Cuéllar, vecino de Cecilio en el barrio de San Andrés y lo programó todo para que fuera hasta la localidad y formara un conjunto con alrededor de una docena de jóvenes. Fue un largo trabajo, ya que los miembros de esta banda no tenían conocimientos musicales, por lo que tuvo que enseñar solfeo y a tocar los distintos instrumentos.

Juan de Benito también recuerda cómo su padre estaba suscrito a la revista de música 'Ritmo'. «En cuanto había un nuevo chotis o un cuplé se lo mandaban. Él lo adaptaba para los distintos instrumentos de la banda, se lo enseñaba a los músicos, lo ensayaban y luego lo tocaban. También cuando salían nuevos arreglos o nuevas zarzuelas. Rápidamente él lo enseñaba y lo tocaba la banda».

Además era compositor. Entre sus obras los pasodobles 'Viva Cuéllar', 'El toledano', 'El Segoviano' o las jotas 'La cuellarana' y 'La aragonesa'. Pero sin duda, su obra más conocida son las seguidillas cuellaranas 'A por ellos'. Se trata de un tema popular que se tocaba con la dulzaina, pero con la llegada del organillo comenzó la decadencia de este instrumento. De Benito no quiso que con la dulzaina desapareciera el 'A por ellos' y compuso las dos primeras partes de las seguidillas e incorporó a ellas el estribillo y añadió el rapidísimo final. Lo llevó todo al pentagrama y lo adaptó para los instrumentos de la banda.

La música en la familia

También este capítulo se encuentra en la memoria de Juan de Benito, quién relata como un dulzainero, Antonio González sacristán, conocido como 'el tío Casadero', iba a su casa a tocar el 'A por ellos'. «Él iba tocando y mi padre, para no hacerlo sólo de memoria, lo escuchaba e iba apuntando las notas. Después realizó el acompañamiento y una vez que lo puso en el pentagrama lo adaptó al resto de instrumentos, no sólo para la dulzaina», explica.

Cecilio de Benito enseñó música a sus hijos, aunque a Juan, el pequeño, fue su hermano Jerónimo. Sus hijas cantaban en el coro, pero aprender música en esa época «no era para mujeres». El amor por la música llegó a sus hijos y en la banda también tocaron Jacinto y Cecilio, hasta que éste se fue a Madrid. Además Mariano tocaba la corneta y Jerónimo el requinto y posteriormente el clarinete.

Por su tierna edad, Juan aún no pertenecía a la banda, aunque sí recuerda ir a ver los ensayos «en las Escuelas Viejas, donde está ahora la biblioteca. Cómo eran muchos músicos y no había atriles para todos, yo sujetaba la partitura mientras ensayaban en alguna ocasión», relata.

Respecto a las actuaciones de la banda, explica que comenzaban en abril, con la feria, fechas en las que durante la mañana tocaban en la plaza Mayor, mientras que por la tarde animaban el tránsito en el ferial. Todo ello desde el jueves, que era cuando llegaba la gente y el ganado. Después tocaban en la Pascua y desde entonces todos los domingos en los paseos de San Francisco, en un templete de madera ahora desaparecido.

Cecilio de Benito falleció en junio del año 1940, tras pertenecer a la Banda de Música casi 47 años, de los que más de 36 estuvo al frente de la misma.

Homenaje

Desde entonces han sido algunos los recuerdos y dedicatorias que se han hecho en memoria de este músico y su legado. Las peñas y pandas de la localidad, en colaboración con el Ayuntamiento le dedicaron en el año 1980 el sexto alarde cuellarano de música y danza popular de Castilla La Vieja y en verano de 2007 la escuela municipal le dedicó el cartel de su semana de la música.

El próximo viernes, 7 de agosto Juan de Benito y gran parte de la familia de Cecilio, repartida por distintos puntos de la geografía nacional, se reunirán en Cuéllar para recordarle.

Además, desde el Ayuntamiento se han programado diversos actos que comenzarán a las 20.00 horas con una ofrenda floral en el cementerio municipal de Cuéllar, ante la tumba de Cecilio de Benito Sánchez. Seguidamente tendrá lugar el descubrimiento de la placa conmemorativa con el otorgamiento a la Escuela Municipal de Música de su nombre.

Las actividades continuarán con un pasacalles hasta la Huerta de la Alegría donde tendrá lugar un concierto homenaje, que contará con la colaboración de la banda municipal de música de Cuéllar, los alumnos de dulzaina de la Escuela Municipal de Música 'Cecilio de Benito', la agrupación de danzas 'Villa de Cuéllar' y la Agrupación Coral Cuellarana. Tras el mismo los participantes y asistentes al acto podrán degustar una limonada y recordar la figura del compositor y su legado musical a la villa.

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