La obra de San Pablo se puede visitar en ascensor y sin andamios hasta el lunes

Más de 40.000 personas han seguido la evolución del trabajo en los 38 metros de la fachada desde una plataforma

EL NORTE| VALLADOLID
La consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro y Rafael Spottorno, director de la Fundación Caja Madrid. / GABRIEL VILLAMIL/
La consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro y Rafael Spottorno, director de la Fundación Caja Madrid. / GABRIEL VILLAMIL

Los andamios de obra de la fachada de la de la iglesia de San Pablo en Valladolid, financiada conjuntamente por la Fundación Caja Madrid y el Gobierno autonómico con un presupuesto total de seis millones de euros, se retiraron ayer tras ser visitadas por 40.000 personas, según afirmó la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María José Salgueiro.

Según aseveró la consejera la actuación, que comenzó en el 2004, se alargó debido a que, cuando se tomaron las primeras muestras para estipular el tiempo aproximado en el que se haría la restauración, se cogieron de una parte que, por lo visto, estaba «menos dañada» ya que luego, al iniciar el proceso, los restauradores descubrieron lugares «más erosionados» por las circunstancias climatológicas en los que tuvieron que dedicar más horas.

Gran proyecto

Salgueiro señaló que la conclusión de la obra se trata de un hecho «absolutamente gratificante» para el Gobierno regional ya que es un proyecto de una «gran envergadura» en el que se puso «mucha ilusión y esfuerzo».

Además, la consejera hizo hincapié en que también se trata de un trabajo de innovación ya que se utilizaron sistemas «novedosos» que atrajeron la atención de expertos en materia de restauración.

Por su parte, el director de la Fundación de Caja Madrid, Rafael Spottorno, aseguró que para la entidad que dirige es una experiencia «gratificante y singular» y la «más emblemática» hasta ahora que realizó la Fundación en todo el territorio nacional.

Asimismo, Spottorno destacó que comenzaron otra colaboración con la Junta de Castilla y León para la restauración de la iglesia de San Isidoro en León y, según añadió, espera que ésta no sea la última de las actuaciones que se hagan conjuntamente con el Gobierno autonómico.

Por otro lado, el andamiaje que sirvió de plataforma de observación 'in situ' del desarrollo de las obras, y que contó con más de 40.000 visitas desde que se inició la restauración en el 2005, permanecerá durante unos días más con el fin de ofrecer a los ciudadanos el resultado de los trabajos.

Para evitar que los excrementos de paloma y cigüeña que deterioran la piedra de la fachada se ha instalado un circuito eléctrico de baja identidad imperceptible para los humanos pero que alejará a las aves de la fachada, una tarea «muy costosa y delicada que se instaló por vez primera en la Catedral de Milán en los años 90 y cuyo éxito está garantizado al cien por cien», según afirmó Eduardo González Fraile, arquitecto encargado de la obra, según informa Europa Press.

Asimimso, en algunas partes de la fachada se ha tenido que incorporar una veintena de piezas nuevas en sustitución de otras cuya morfología había desaparecido. Las humedades de la fachada se han resuelto, entre otras maneras, con una ventilación especial para evitar la capilaridad que deterioraba el zócalo. Según este arquitecto, uno de los «mayores problemas» con los que se encontraron fue la humedad que ascendía por todo el edificio y que obligó a excavar una nueva cripta para ventilar los cimientos y evitar humedades «desde la raíz».

Este templo-convento dominico está muy ligado a la historia de Castilla y León y de España, ya que en él se bautizó a Felipe II. «Se trata de la restauración más emblemática e importante de las que hemos hecho hasta ahora», afirmó Spottorno. Un total de 5,7 millones de euros se han empleado en la restauración, de los que 3,4 les ha aportado la Junta y 2,3 Caja Madrid.

Figuras restauradas

Los minuciosos trabajos de rehabilitación de este impresionante tapiz han devuelto a la vida parte de los 600 metros cuadrados de piedra y de las 250 figuras que descansan en ella. Sin embargo, no se ha podido salvar todo. El mal estado de las agujas laterales ha obligado a encargar copias fieles de las esculturas no figurativas, que se han tallado con las técnicas de sus antecesores del siglo XV.

Concretamente, se trata de los florones, pináculos y cresterías, que se encontraban en una situación pésima con un estado de descomposición irreversible o que eran burdas reproducciones en cemento.

La aplicación de pátinas con pigmentos naturales permitirá que estas obras de arte contemporáneas se integren a la perfección en el conjunto del XV. Los técnicos encargados de ello llaman a esta operación eliminar «el fuego de lo nuevo».