Medunjanin, año primero

El bosnio-holandés asegura que ahora entiende a Mendilibar y a sus compañeros, y quiere jugar al nivel que mostró cuando llegó a España a prueba ante el Villarreal

A. G. ENCINAS| VALLADOLID
Haris Medunjanin toca el balón en presencia del osasunista Nekounam. / GABRIEL VILLAMIL/
Haris Medunjanin toca el balón en presencia del osasunista Nekounam. / GABRIEL VILLAMIL

«Pierde la posición», decía Mendilibar cuando analizaba el escaso rendimiento de Haris Medunjanin. Un jugador técnicamente sobresaliente que, sin embargo, apenas mostró retazos de su calidad en su primera temporada. El caso más evidente fue el del partido jugado en Pamplona. Mendilibar le dio la titularidad. En el minuto 18, Dady hizo el 1-0 en pleno paseo osasunista, con el centro del campo blanquivioleta abocado al naufragio. En el 34, Medunjanin se fue al banquillo. Así transcurrió su temporada, entre destellos de calidad técnica impresionantes y pequeñas decepciones cuando le daban más minutos. No se sabía si era centrocampista o media punta. Ahora sí. Mendilibar y Olabe se lo han puesto muy claro. «Quiero jugar en medio campo y sé lo que Mendilibar quiere de mí, que defienda y juegue hacia adelante», decía ayer tras el entrenamiento.

Por de pronto, ha vuelto al trabajo con muchas ganas. Tendrá que pelear con el tándem clásico del Valladolid, Borja-Álvaro Rubio, y con el recién llegado Pelé. Una pelea dura, aunque él parte con una ventaja que los demás no tienen. Es el más creativo de los cuatro, el que es capaz de romper un partido con algo imprevisto. Y esa faceta, si la explota, puede jugar a su favor. Y está dispuesto a ello. «Mi primer año aquí no sabía bien el idioma, era muy difícil jugar en el campo porque no entendía nada, pero este año entiendo todo. También entiendo al entrenador, que quiere que juegue en el centro del campo», explica en un castellano inteligible. Su amistad con Goitom, el jugador con el que más relación tenía -y tiene-, le perjudicó en el aprendizaje del idioma.

Ahora se ha quedado más solo en el vestuario, y al regresar de vacaciones, además, se ha encontrado con trece bajas y nueve caras nuevas. Un cambio radical que le puede venir bien para empezar de cero. «Tengo muchas ganas esta pretemporada, tenemos muchos jugadores nuevos y eso es importante, porque se han ido diez jugadores. Y es muy importante para mí entrenar muy bien esta pretemporada para poder jugar todo el año a buen nivel».

Pique con Goitom

Su ex compañero, paradojas de la vida, será el primer rival del Valladolid en la Liga. «He hablado con Goitom, está en Almería, firmó cuatro años, y está muy contento con todo el equipo y con el entrenador, aunque dice que están fuertes en los entrenamientos, han tenido tres sesiones en un día», decía, antes de admitir que ya han empezado los piques. «Dice que nos van a matar y eso», confiesa entre carcajadas.

El nuevo Medunjanin se marca dos objetivos. El primero de ellos, colectivo. «Quiero que nos salvemos este año también, pero no como los dos años anteriores, en el último partido. Estuvimos dos meses en el noveno puesto y en el último mes y medio perdimos diez partidos. Eso no es normal, pero espero que este año nos salvemos antes y no sea como otros años». El segundo objetivo es individual. «Quiero jugar como cuando me vine aquí a probar contra el Villarreal. Quiero jugar de la misma manera que aquel día, ese es mi juego y quiero hacerlo como ese día durante toda la temporada». Y de ahí saltar a la selección bosnia, su sueño.

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