La gripe en Valladolid

ANASTASIO ROJO VEGA

C omo habrán oído en los últimos tiempos, la gripe es una enfermedad que no se sabe muy bien cómo apareció - se dice que en el Neolítico, cuando el hombre empezó a vivir con gallinas - y que tuvo su puesta de largo en el año 1918 con una pandemia denominada 'gripe española', que dejó millones de muertos en todo el mundo.

En Valladolid, la Inspección Provincial de Sanidad, dependiente del Gobierno Civil, envió una circular a los pueblos, pidiendo datos: «La epidemia gripal con tanta extensión e intensidad desarrollada en España en el presente año, tiende por fortuna, a su declinación en nuestra provincia, dejando seguramente en la mayoría de sus pueblos tristes recuerdos de tan funesto paso...».

No cabe duda de que dejó recuerdo. Quizás más triste de lo que debería haber sido, teniendo en cuenta la facilidad con la que la gente se moría en aquellos años del cólico miserere. De los 237 pueblos de la provincia, 233 se vieron afectados. Todos menos Berceruelo, Quintanilla del Molar, Santa Eufemia y Zorita de la Loma, que vieron pasar la plaga sin escuchar en sus calles un triste estornudo. Privilegiados fueron también Almaraz, Almenara, Bercero, Bocigas, Cervillego de la Cruz, Geria, Morales de Campos, Puras, Robladillo, San Miguel del Pino, Torrefombellida, Villaesper y Villafrades de Campos, donde no murió nadie. Por el lado contrario, la situación llegó a ser crítica en Olmos de Peñafiel, San Llorente y Viana de Cega, donde no hubo habitante que se salvase de la plaga. En Olmos murieron 11 de sus 400 habitantes (el 2,75%); en San Llorente, 9 de 460 (el 1,96%), y en Viana, 2 de 630 (el 0,31%). En lo que hace a las tres principales poblaciones provinciales, en Medina del Campo hubo 40 muertos, en Medina de Rioseco 50 y en Tordesillas 46. El censo de la capital sumaba 71.066, de los que enfermaron de la gripe 10.000 (el 14,07% de la población), y murieron 327 (el 0,46%). Centrados en las cifras totales, la población de la provincia de Valladolid era de 287.713 personas, de las que enfermaron 110 y 6.139, es decir el 41,37%, o sea, que diría el clásico, prácticamente la mitad de la población; muriendo 3.399, lo que supuso el 1,18% de la totalidad, poco más o menos uno de cada cien infectados.

Son cifras puntuales de la Gran Gripe, de una de las más importantes epidemias sufridas por la humanidad desde que existen registros de su historia. Un muerto por cada cien invadidos, sin tener en cuenta lo que hoy denominamos factores de riesgo, y sin tener en cuenta el alto porcentaje de tuberculosos existentes entonces entre la población. La gripe actual, llamada 'A' en vez de porcina por no convenir a los productores de cerdos, parece ligar su letalidad a factores de riesgo distintos, a la obesidad mórbida, por ejemplo. Deben darse prisa en definirlos.

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