El oso palentino, en peligro

Dos osas con tres oseznos censados en el 2008 en la Montaña Palentina, Cantabria y León evidencian la preocupante situación

OLALLA MARTÍNEZ| PALENCIA
Dos osos junto a un árbol, tras una nevada en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica./ COLPISA/
Dos osos junto a un árbol, tras una nevada en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica./ COLPISA

Los datos son claros. Dos osas con tres oseznos son los ejemplares censados en el 2008 en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica, delimitada entre Palencia y Cantabria principalmente. La Montaña Palentina alberga ejemplares de este mamífero, que cuenta, según Guillermo Palomero, presidente de Fundación Oso Pardo, con aproximadamente 30 osos en total en la zona oriental.

Pero, pese a la «situación ciertamente crítica» -como la definió el director general de Medio Ambiente, José Ángel Arranz-, esta población ha experimentado un proceso de recuperación después de los malos años 90, con cifras mínimas y que ponían de manifiesto cómo el oso era claramente una especie en peligro de extinción.

Aunque el tamaño medio de la camada en el periodo 2005-2008 fue de 1,73 oseznos por osa, es de destacar que desde 1999 se han consolidado los procesos reproductivos, y se registran todos los años hembras con crías.

El director general de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente, José Ángel Arranz, se mostró preocupado a la luz de estas cifras, «debidas en gran parte a los peores datos de la población de osos con los que partieron en el seguimiento de los animales en estas zonas».

Situación preocupante

Guillermo Palomero no escondió tampoco su preocupación por la poca población oriental, por lo que pidió «no bajar la guardia aunque vaya habiendo éxitos». También el presidente de la Fundación Oso Pardo se refirió a la bajada de osas con crías respecto a años anteriores e hizo una llamada a la tranquilidad. «Las poblaciones van fluctuando, suben y bajan. Es normal que varíe el número, pero esto no quiere decir que sea algo negativo ni hay que alarmarse porque haya menos».

Los datos del censo de osas y crías, presentado ayer en Valladolid, refleja pese a todo una tendencia al alza en el número de reproducciones de estos animales desde mediados de los 90. Al acto acudieron junto a Guillermo Palomero, presidente de Fundación Oso Pardo y José Ángel Arranz, director general de Medio Natural de la Junta, el jefe de servicio de Vida Silvestre del Principado de Asturias, Juan Carlos del Campo; y la directora general de Biodiversidad del Gobierno de Cantabria, María Eugenia Calvo.

La presencia de representantes de los gobiernos autonómicos de Asturias, Cantabria y Castilla y León se debe al trabajo conjunto que desde las tres regiones se está llevando a cabo en la protección y repoblación del Oso Pardo, porque como todos coincidieron, «los animales no entienden de límites jurisdiccionales».

En total, 19 hembras y 37 oseznos es el resultado total entre las poblaciones orientales y occidentales. Unos resultados, que en su conjunto, reflejan cierto «optimismo moderado», como manifestaron los representantes autonómicos.

Todos ellos coincidieron en el buen funcionamiento y eficacia de las medidas de conservación con los buenos resultados que están dando. Pero, pese a la validez de la aplicación de estos plantes y estrategias, Arranz recordó que el oso sigue en peligro de extinción, aunque también puntualizó que «ahora se ve con alivio la total desaparición de la Especie».

Movimientos de machos

Con referencia a la posibilidad de juntar las dos poblaciones, que es uno de los objetivos principales que persiguen en los planes de recuperación, el director general de Medio Natural de la Junta se mostró esperanzado. «Es difícil pero no imposible y se seguirá luchando por ello. Ya se han detectado movimientos de machos que pasan de una población a otra. Esto con las hembras será difícil, porque son más sedentarias».

Los censos de osas con crías se realizan en la Cordillera Cantábrica de forma coordinada, utilizando un procedimiento aceptado.

La localización de las osas se realiza, bien mediante observaciones directas, con ópticas de largo alcance, o mediante la localización de sus rastros. El seguimiento se realiza de forma coordinada entre el personal de la guardería forestal de las comunidades autónomas de Asturias, Castilla y León, Cantabria y Galicia y los equipos de la Fundación Oso Pardo, contando en Asturias con la colaboración del Fondo para la Protección de Animales Salvajes (FAPAS).

Un factor que también ha contribuido a la tendencia positiva es que la sociedad de estas zonas montañosas se ha concienciado de la importancia del oso y siempre que aparece alguno se celebra por los habitantes de la zona. Así lo confirmó, María Eugenia Calvo, directora general de Biodiversidad del Gobierno de Cantabria, cuando describió cómo los vecinos de de un pueblo de la montaña en Cantabria celebró por todo lo alto la presencia de un oso en las inmediaciones. De igual manera, también explicó Calvo, como el oso ha dejado de ser visto como un «animal cinegético» para pasar a ser poco más que «venerado».