Supresión de tranvía

MARIANO CAÑAS

Ha finalizado la Guerra Europea. En la sesión celebrada por el Ayuntamiento el 15 de noviembre de 1918 se da cuenta de ello. Ha bajado sensiblemente el precio de las subsistencias, pero no llega la reparación de los tranvías. La falta de mantenimiento empieza a ser ostensible. El concejal García Conde denuncia el ruido que producen los tranvías, acaso por el desgaste de las ruedas, y como éstas, tiene entendido, no pueden sustituirse en España, pide se ordene a la empresa modere su marcha. El material no sólo no se renueva, sino que tampoco se repara. La situación llega al extremo de insistirse, en 1923, en la retirada de los tranvías que tienen descentradas las ruedas; el pueblo decía «que las tenían cuadradas». En 1931, el concejal Alcocer denuncia el estado en que se encuentra el servicio de tranvías, que constituye una vergüenza para Valladolid. El Ayuntamiento debe de intervenir para evitar que pueda producirse una catástrofe. Del informe se deduce que el servicio no puede prestarse; los elementos se hallan en estado deplorable. Al año siguiente, un nuevo informe demuestra que el material se encuentra en peor estado: «los viajeros están expuestos a caerse a la vía». Después de prestar servicio durante 52 años, a partir del 6 de noviembre de 1933, se suspende el Servicio de Tranvías.

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