Tranvías

MARIANO CAÑAS

A mediados del siglo XIX va a aparecer el tranvía con tracción de sangre, que se definía como «vehículo urbano que circula sobre carriles por las calzadas de las calles, sin que constituya un obstáculo al tráfico de las demás clases de vehículos, en el que el tiro se hace con caballos o mulas». Valladolid, a finales del siglo, ya es una ciudad con importantes fábricas, industrias y comercios. Su censo de población es de 54.792 habitantes. El ferrocarril ha abierto hace unos años una nueva forma de vida. Ahora se hace necesario comunicar la ciudad con este nuevo avance, acercando a los ciudadanos a la Estación del Ferrocarril.

En 1879, ya estaba constituida la Sociedad General de Tranvías Interiores de Valladolid, presidida por Valerio Morales, al que se otorga la concesión, en 1880, por cincuenta años. A la mitad del siguiente se la cede a Eduardo Barral.

El 22 de diciembre de 1881 fue un día de júbilo en Valladolid, a las once de la mañana se inauguró el servicio de tranvías entre la Estación del Norte y San Pablo; el total del recorrido costaba 15 céntimos. La compañía contaba con cuatro coches y la tracción era de sangre. La Compañía de Ferrocarriles no permitía la entrada del tranvía al anden exterior de la estación, ello no se conseguirá hasta 1887, con la firma de un contrato.

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