Botas venenosas

Una mujer lidera una plataforma de afectados por una sustancia que se encuentra en las cajas de calzado chino y que provoca quemaduras en la piel

MARÍA ZABALETA| VITORIA
Detalle de los pies de una afectada por dimetilfumarato./
Detalle de los pies de una afectada por dimetilfumarato.

Después de estrenar sus botas nuevas, que compró en una de las tiendas que un importante grupo textil tiene en Valladolid, Marga Santamaría comenzó a sentir mucho picor. Un día después, su pie izquierdo «había crecido tres tallas» y los dolores eran «insoportables». «En aquel momento, hubiera pedido que me cortasen el pie», admite esta vecina de Vitoria.

Un mes y medio después de sufrir el brote alérgico, Marga todavía padece secuelas. Sin embargo, lejos de lamentarse, de tirar las botas a la basura y de pasar página ha preferido luchar. A través de la web www.todoalergias.com ha creado una plataforma de afectados con la que tomar «impulso para llegar hasta el final». Ya son una decena, pero Marga está convencida de que el número de afectados es mucho mayor. «Yo he dado con este asunto porque empecé a investigar en Internet y a tirar del hilo».

Gracias a su perseverancia y al «buen trabajo» de la Oficina del Consumidor de Valladolid, donde tramitó la queja después de que en Vitoria «no se hicieran cargo», Marga ha conseguido que sus botas lleguen al Centro de Investigación y Control de Calidad de Madrid para ser analizadas. Lorena, Paqui, Marta, Lidia, Carolina e Isabel no han tenido, en cambio, esa suerte.

«No paraba de llorar»

Todas ellas han pasado por el mismo «calvario» que Marga, pero de momento las administraciones de sus respectivas comunidades no les han dado respuesta alguna. Carolina López, por ejemplo, está aún «a la espera» de que la Oficina de Consumo de Alicante tramite su reclamación. En su caso, el afectado es su bebé, de 17 meses, al que apenas dos horas después de ponerle las botas que le acaba de comprar tuvo que llevar a Urgencias. «Tenía los pies rojísimos, hinchados y no paraba de llorar».

Una sustancia denominada dimetilfumarato -clasificada como «nociva por vía dermal» por el Ministerio de Sanidad y Consumo y usada en productos de fabricación china- podría estar causando eccemas, ampollas y quemaduras en el cuerpo a cientos de consumidores. La alarma saltó en España hace apenas dos meses al detectarse tres casos de «reacción alérgica grave» -dos en Murcia y uno en Barcelona- por contacto con unos sofás-relax de origen chino. Desde entonces, los casos de alergia producidos presuntamente por esta sustancia se han multiplicado y han saltado de sector.

Y es que, ahora, es la industria del calzado, distribuidores y comercializadores incluidos, la que está en el centro de la polémica de los productos chinos contaminados. Porque, pese a tratarse de botas, zapatillas y zapatos 'made in China', el calzado infectado por el dimetilfumarato se puede encontrar en todo tipo de zapaterías.

El origen de esta suerte de epidemia se encuentra, al parecer, en unos pequeños saquitos introducidos en el interior de las botas intoxicadas. Y es que, en vez de contener gel de sílice -empleado para absorber la humedad- estas bolsitas encierran dimetilfumarato para preservar el calzado de los hongos. Sin embargo, lejos de actuar como agente antihumedad o antihongos -su uso como biocida está, de hecho, prohibido- esta sustancia provoca graves reacciones alérgicas y quemaduras en la piel.

El 'caso del calzado' saltó hace escasas semanas en la web www.todoalergias. com, a raíz de la denuncia de Marga Santamaría, una afectada vecina de Vitoria, que colgó en este portal una foto de su pie en pleno proceso de inflamación. Su caso destapó entonces la caja de los truenos y puso en la pista de la posible causa de su dolencia a decenas de afectados de toda España.

El proceso alérgico se desata pocas horas después de que el pie entre en contacto con la bota infectada con dimetilfumarato. Más adelante, los primeros síntomas dan paso a un cuadro de dolor «agudo» para que el que sólo existe tratamiento médico sintomático: corticoides y antibióticos para prevenir una posible infección.

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