La fiebre por las setas se extiende a todos los rincones de la provincia

El territorio segoviano es un pequeño paraíso para los aficionados, con 1.500 especies distintas

CARLOS ÁLVARO| SEGOVIA
Un grupo de aficionados busca setas en el interior de un bosque de encinas. / EL NORTE/
Un grupo de aficionados busca setas en el interior de un bosque de encinas. / EL NORTE

Los expertos auguraban hace unas semanas una buena temporada de setas y no se están equivocando. Ni mucho menos. Las lluvias del otoño y las temperaturas suaves -todavía no han llegado las implacables heladas- están espoleando la afición por la micología, ya de por sí muy arraigada en una provincia en la que hay catalogadas hasta 1.500 especies distintas de setas.

Los pinares de la provincia son un lugar ideal para practicar tan sana afición. De hecho, durante los fines de semanas, cientos de personas salen al campo dispuestas a recolectar ejemplares. Unos lo hacen por verdadera afición a la micología; otros -los más- por darse después un festín gastronómico en sus propias casas.

Durante estos días, la temporada está en su punto álgido. Los níscalos son una de las especies más demandadas por los buscadores, al igual que las setas de cardo o el 'boletus edulis', ejemplar delicioso en el plato. No es difícil ver en las cunetas de los pinares gente cargando en los coches cestos enteros de níscalos en los pinares de Cabezuela, Cantalejo, Cuéllar o Coca, además de las zonas más recónditas de la sierra de Guadarrama o en los prados, donde es más fácil encontrar setas de cardo. La provincia de Segovia es un pequeño paraíso para los buscadores de setas y hongos. Los pinares de la llanura, las comarcas de Riaza o Sepúlveda o los pinares de Navafría, Valsaín, Revenga o El Espinar son lugares harto frecuentados, pues garantizan el éxito de la búsqueda.

Con cuidado

Cada vez hay más aficionados a recolectar setas. Se trata de personas que no tienen un interés cultural o científico, sino que salen al campo para hacer ejercicio, para pasar el rato con la familia o los amigos y, de paso, llevarse algo para comer en casa. Esto, evidentemente, tiene sus riesgos, porque es fundamental que haya una mínima garantía a la hora de recoger esos alimentos.

En la provincia de Segovia, el último caso grave de intoxicación por ingesta de setas venenosas se produjo hace siete años, cuando un vecino de Zarzuela del Pinar se comió una 'amanita phalloides', una de las setas más venenosas que existen, con un periodo de intoxicación largo, pues los daños que ocasiona la ingesta de este hongo aparecen transcurridos unos días y suelen ser irreversibles para el organismo.

En este sentido, los expertos aconsejan sólo recolectar las setas que se conocen. «E incluso conociéndolas, si hay alguna duda, lo mejor es dejarlas o acudir a un entendido. La mayor parte de las intoxicaciones se produce en gente que está acostumbrada a comer setas», asegura Estanislao de Lucas, presidente de la Sociedad Micológica Segoviana.

Las asociaciones de micólogos desarrollan una extraordinaria labor de asesoramiento que puede evitar equívocos irreparables. Es conveniente acudir a ellas para realizar cualquier consulta o si se desea conocer el fascinante mundo de la micología.