«El tamaño importa, el espacio te puede absorber la pieza»

V. M. NIÑO| VALLADOLID
Alberto García, con dos de sus maquetas. / R. GÓMEZ/
Alberto García, con dos de sus maquetas. / R. GÓMEZ

Escultor y cantero Alberto García (Valladolid, 1981) se dejó los «nudillos y la cabeza» este verano en Las Moreras. Allí sigue esperando ubicación su recreación pétrea del deporte. La primera escultura en piedra que firmó fue un homenaje a Baltasar Lobo, aquellas piernas redondeadas que «dan ganas de tocar». Ahora sus formas son «más arquitectónicas». Cuando el esfuerzo físico que demanda este material le agota, descansa en el bronce.

-Del cincel a la radial ¿les ha facilitado la técnica el trabajo?

-Sí, se hace más rápido. Antes para un pieza 2,60m te tirabas un año. Ahora se hace en menos tiempo, a mano era una locura.

-¿Qué permite el gran formato que tanto les gusta?

-El tamaño importa. Cuando vas a llenar un espacio amplio si no tiene volumen importante te absorbe la pieza.

-Estudió en Carrara. ¿Qué tiene el mármol que subyugó a Miguel Ángel?

-Es el apropiado para la escultura de Miguel Ángel, es un material muy blando comparado con el de Almería. Además da un aspecto de piel a la pieza.

-¿Nada que ver con la piedra de Campaspero?

-La de Campaspero tiene otra textura, otro empaque, otro encanto. Está muy bien, se ve en la catedral y monasterios de aquí.

-¿Desbastar para escultores de renombre es como hacer de 'negro'?

-He trabajado para un par de ellos. Al principio haces lo que quieren ellos, pero se aprende. Si puede saltar ese paso mejor, aunque estar con gente que lleva muchos años te da confianza.

-¿Qué escultura de las calles de Valladolid le duele ver?

-La fuente de Fuente Dorada es una pieza bastante mala, de un modelado tosco y armatoste, no la veo merecedora de estar ahí.

-¿El tipo de vivienda unifamiliar anima a comprar escultura o el público prefiere enanitos de jardín?

-No se puede decir que vaya a vivir en futuro cercano, y no sé si lejano, de la escultura porque no se vende. Es un capricho caro para los particulares, y sólo lo aprecia gente con cierta sensibilidad.

-¿Los museos de arte contemporáneo están centrados en la pintura?

-El Musac, por ejemplo, está expresamente hecho para el espectador, para que interactúe, para que sea el protagonista. Yo cuando hago escultura lo hago para mí. Me quedé atrás en el tiempo con informalistas, cubistas, creo que el artista tiene que trabajar para él mismo y encontrar su camino.

-¿En la cantera siente las vibraciones de pieza que hay dentro?

-Miras la piedra y lo que puede salir, no tanto como Miguel Ángel, pero sí intuyes por donde va a ir la forma. Tienes que aprovechar el tamaño de piedra lo máximo posible.