Cambios traidores

Mendilibar quiso ir a por el partido tras el descanso y los planes se le torcieron al poco de empezar

A. G. ENCINAS| VALLADOLID
Mendilibar da instrucciones a Vivar Dorado para que se coloque y domine el             centro del campo durante el partido ante el Espanyol / RAMÓN GÓMEZ/
Mendilibar da instrucciones a Vivar Dorado para que se coloque y domine el centro del campo durante el partido ante el Espanyol / RAMÓN GÓMEZ

Cuando llegó el descanso, Mendilibar y Tintín Márquez debieron suspirar tan aliviados como el resto de los aficionados. Al fin había terminado ese primer tiempo anodino, lleno de errores y de imprecisiones y carente de ocasiones de gol. Así que Mendilibar quiso hacer algo para cambiar aquello. Quitó a Borja y a Goitom y metió a Kike y a Víctor. Una doble sustitución con vocación ofensiva y con doble filo. Por un lado debía permitir al Valladolid crecer algo más en ataque, por el otro dejaba libre al peligroso De la Peña. «En el primer tiempo, con las fuerzas parecidas, ninguno hemos generado gran cosa. En el segundo hemos perdido la fortaleza y nos han ganado, pero no era nuestra idea, los camios eran para intentar ganar, y hemos perdido el partido. Ellos han jugado más cómodos, con más libertad de Iván de la Peña. Han podido hacer más goles, nos han dado vida y no hemos podido responder», se lamentaba Mendilibar.

En lo que coincidían ambos técnicos era en calificar el primer tiempo. «Hemos jugado un primer tiempo sin mucho brillo, ninguno de los dos equipos hemos podido con el otro, apenas ha habido peligro», explicó Mendilibar. Y Márquez le dio la razón. En el segundo tiempo también coincidieron, para desgracia del técnico blanquivioleta. «En el segundo tiempo, pensando en poder ganar, hemos realizado dos cambios con los que hemos perdido algo de fortaleza en el centro del campo y el Espanyol ha jugado más cómodo y ha llegado el gol y alguna ocasión más», señaló. «En la segunda parte hemos estado más acertados con el balón, hemos creado alguna ocasión más de gol y en los últimos minutos hemos pasado algunos apuros», coincidió Márquez.

El técnico del Espanyol tampoco estuvo precisamente brillante con el último cambio. Se marchó De la Peña con el partido sin sentenciar, y el Valladolid empezó a apretar. «Tenía sensación de alegría, hasta el minuto 85 el equipo no había sufrido nada defensivamente».

Mendilibar quiso encontrar algún aspecto positivo en este infructuoso debut. «Lo bueno es que hasta última hora hemos estado ahí, tratando de igualar, y aun no estando acertados hemos generado bastantes ocasiones. No es un bagaje muy alto para los noventa minutos pero nos tenemos que conformar con eso», afirmó. Y de paso dejó un recado para Ayza Gámez, el colegiado, que pasó por alto una jugada que pudo ser importante. «Para mí Borja iba por delante del rival y el balón estaba entre ambos. A mí me ha parecido penalti, pero al final es el árbitro el que decide, creo que ha dudado y al final ha dejado seguir. Si él ha visto que Borja se ha tirado tendría que enseñarle la amarilla, igual no lo ha visto tan claro», dijo.

De poco le sirvió la protesta. Ayza Gámez ya estaba en la ducha y los puntos en el casillero del Espanyol. Demasiado tarde para lamentarse.