Los homínidos del Pleistoceno mantenían la lactancia hasta los 4 años

R. S.

La población del Pleistoceno Medio estaba «mucho más sana» que la actual, gracias a que prolongaban la lactancia hasta los cuatro años, según aseguró ayer José María Bermúdez de Castro, director del Centro de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y codirector de las investigaciones en Atapuerca, durante la presentación del segundo Seminario Internacional de la Cátedra Atapuerca, dedicado a cuestiones como la reproducción humana, la biología y la ecología en este período. Bermúdez de Castro defendió el mantenimiento de este período de lactancia materna y aseguró que la calidad de vida de los homínidos «era muy notable» gracias a esta circunstancia.

El director del Centro de Investigación sobre Evolución Humana explicó que estas conclusiones son posibles gracias al estudio de los dientes fósiles, donde quedan unas marcas que se relacionan con el abandono de la lactancia. «Una especie de cicatrices que se llaman hipoplasias del esmalte, que son faltas de formación del esmalte en un momento determinado», indicó el codirector de Atapuerca. El análisis de estas marcas permite datar el destete de los niños, que en estas comunidades está calculado entre los tres años y medio o los cuatro años de vida.

El 'homo ex-novo'

Por su parte, Eudald Carbonell, también codirector de Atapuerca, presentó ayer su último libro, 'El nacimiento de una nueva conciencia', en el que vaticina el colapso del 'homo sapiens' y la desaparición de más de la mitad de sus individuos durante este siglo, en el que, afirma, nacerá otra nueva especie, denominada 'Homo ex-novo'.

Carbonell, que es además director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha señalado que no se trata de una obra de «futurología», sino de un ensayo de paleoantropología que incluye una prospectiva sobre la evolución humana, y en la que se pronostica el colapso del 'homo sapiens' si no se alcanza una «auténtica conciencia de especie», explicó a Efe.

El científico ha indicado que es «muy posible» que la crisis ecológica, la distribución desigual de los recursos y otros factores, propicien un «cuello de botella en la especie» en el caso de que el ser humano no reflexione y decida cambiar la tendencia.