El ascenso de 1993

EFEValladolid

Los ex jugadores del Real Valladolid José Luis Pérez Caminero y Onésimo Sánchez, que actualmente ocupan en el club los puestos de director deportivo y entrenador del filial, respectivamente, recordaron hoy a Efe el "inolvidable" ascenso de 1993 ante el Palamós en la última jornada.

El conjunto vallisoletano dirigido por Felipe Mesones subió a Primera División tras derrotar por 1-2 al Palamós "en un partido a vida o muerte", declaró Onésimo, con dos tantos del lateral izquierdo brasileño Iván Rocha, ambos de penalti.

En esa temporada, el Real Valladolid tuvo "un comienzo muy malo", narró Caminero, aunque en los últimos diez partidos "conseguimos muchas victorias que nos dieron la posibilidad de llegar a la última jornada con opciones de ascender", agregó.

"Recuerdo que había mucha tensión antes del partido y que me parecía cruel que todo el trabajo y las esperanzas de la temporada se jugasen en noventa minutos. Fue un poco fuerte", dijo el director deportivo del Real Valladolid .

Caminero, por otro lado, recordó que durante el choque existía en las filas blanquivioletas "mucho miedo" que, a la postre, se convertiría en "una inmensa alegría" tras la victoria, subrayó.

Precisamente, fue Caminero quien provocó el primero de los dos penaltis. "Hice un poco de teatro", ya que me tiré", expresó.

Según Caminero, el ascenso de Palamós "es uno de los recuerdos más bonitos de mi carrera", señaló el ex futbolista de Real Valladolid y Atlético de Madrid, quien también apuntó que se mostró "sorprendido" por el recibimiento de la afición en tierras vallisoletanos.

"No nos lo creíamos, ya que en el mismo aeropuerto y en la carretera de Villanubla había muchísima gente esperándonos cómo si hubiésemos conseguido un título importante", relató.

Para Onésimo también "fue un día espectacular". "Hubo en el campo más gente nuestra que del Palamós y las celebraciones fueron muy bonitas", comentó Onésimo, quien al mismo tiempo admitió que este ascenso "es el recuerdo más importante de toda mi carrera deportiva, ya que, aparte de lo deportivo, tiene mucho sentimiento", comentó.

En aquel encuentro, Onésimo se lesionó en el minuto 16 del primer tiempo, después de un encontronazo con el portero del Palamós que le produjo ocho centímetros de rotura en el muslo.

"Menos mal que me lesioné, porque era yo el encargado de tirar los penaltis", relató Onésimo, que tuvo que celebrar el ascenso cojo.

De esta forma el bloque blanquivioleta regresó, en la última jornada de la campaña 1992-1993, a la máxima categoría del fútbol español tras una temporada en Segunda.

El ascenso conseguido hoy se ha materializado con nueve jornadas de antelación, sin tener que depender de otros resultados y de una forma "mas tranquila" que en el año 1993, dijo Caminero.

"Lo que está claro es que este equipo difiere del de Palamós en que es más regular y ha seguido una misma línea durante toda la temporada, aunque el sufrimiento y el trabajo es el mismo", concluyó Caminero.

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