La superficie quemada en Zamora por el incendio supera las 3.000 hectáreas

Hidroavión descagargando agua durante el fin de semana
Hidroavión descagargando agua durante el fin de semana / EFE

La Junta, sin dudas de que fue provocado y «con la intención de hacer daño», pide colaboración para identificar al autor

ALICIA PÉREZZAMORA

La superficie quemada en la provincia de Zamora por el incendio que se originó el sábado y que continúa activo supera las 3.000 hectáreas. La mayoría es monte bajo y pasto, aunque también hay terrenos de encinas y otros pertenecientes al Parque Natural de los Arribes del Duero. Son los datos facilitados por el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Zamora, Alberto Castro, quien ha asegurado que no hay la menor duda de que el incendio fue provocado y con la intención de hacer daño.

Los factores que así lo apuntan es que se originaron dos focos a la vez en Pino del Oro y Castro de Alcañices, a 2,5 kilómetros de distancia y con el viento a favor de su extensión. «Han conseguido unificar un solo frente enorme con la intención de conseguir lo que llevan deseando hace ya bastantes semanas, que es que hubiera un incendio en ese entorno», afirmó el delegado de la Junta, quien explicó que, de acuerdo a los partes de incendios, en el entorno de Fonfría y Videmala se han producido fuegos periódicos en los últimos 15 días.

Ante esta «actuación criminal muy relevante», el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha pedido durante su visita a Soria la colaboración ciudadana para que se denuncie e identifique a aquellos que «atacan no solo nuestro patrimonio natural, sino que ponen en riesgo nuestra vida y nuestra integridad».

El incendio continúa activo aunque tranquilo y sin ningún punto con llama en los cerca de 30 kilómetros de perímetro afectado. Los esfuerzos del helicóptero que permanece en la zona se centran en enfriar las áreas de difícil acceso y de gran pendiente en los cañones de los Arribes del Duero y del embalse de Ricobayo, donde existen puntos calientes.

La bajada de las temperaturas y los vientos suaves facilitan el trabajo de los servicios de extinción, que realizan labores preventivas para enfriar las zonas calientes y evitar la reproducción de las llamas.

Los técnicos y la Guardia Civil han iniciado la investigación para localizar el punto cero del incendio, es decir, el punto de inicio, y comprobar qué elementos se utilizaron y cómo se produjo el fuego. En este sentido, el consejero ha recordado que el Código Penal contempla para este tipo de crímenes penas de hasta 30 años de prisión, pero «para poder imponerlas, tiene que haber pruebas, testigos e identificaciones», una colaboración que ha solicitado a la ciudadanía.

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