Piden diez años de prisión para el dueño de un establecimiento de masajes de Zamora por abusos sexuales

El acusado, a la izquierda, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Zamora./EL NORTE
El acusado, a la izquierda, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Zamora. / EL NORTE

Dos mujeres acusan al varón de tocamientos y penetraciones durante un tratamiento y él lo niega

ALICIA PÉREZZAMORA

La Fiscalía de Zamora pide diez años de prisión para el dueño de un establecimiento de masajes con spa de la provincia de Zamora acusado por dos clientas de dos presuntos delitos de abusos sexuales cuando les realizaba un tratamiento.

Los hechos fueron denunciados en agosto de 2015, días después de que las dos mujeres asistieran a un curso de ‘rebirthing’ o retiro espiritual en el establecimiento y de que contrataran por separado la realización de lo que se denomina como un mapa de diseño humano o carta astral y el posterior ‘masaje de la diosa’, que el acusado definió como «un masaje de autor» que tiene una duración de entre una hora y media y dos horas y que «no implica ninguna excitación sexual por parte del masajista», según declaró.

Durante la primera jornada de la vista oral en la Audiencia Provincial de Zamora, las denunciantes explicaron a través de videoconferencia que el director del establecimiento les realizó tocamientos en la zona vaginal y penetraciones con los dedos o con el pene en uno de los casos. También aseguraron haberse sentido intimidadas porque el hombre usó una especie de cuchillo de hueso con el que hacía cortes simbólicos a la altura del cuello y del corazón.

El acusado de la presunta agresión sexual negó haber realizado penetraciones y su defensa pidió la libre absolución. Declaró que en el masaje se considera el cuerpo una unidad y que se acaricia en general, «pero de ninguna manera se introducen dedos». Aseguró que antes se reunió con las clientas en el despacho para informarles de las condiciones del masaje y que lo habitual es recibirlo desnudo porque se utilizan aceites calientes, pero que «la persona se deja la ropa que quiere». A preguntas de los abogados, respondió que no encontró «ni el más mínimo rechazo» al masaje, mientras que las mujeres aseguraron haberse quedado en ‘shock’, paralizadas y sin poder articular palabra.

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