La magia era esto

La magia era esto

Las Jornadas Internacionales de Zamora se centran en la calle y el teatro con el arranque de las grandes galas

ALICIA PÉREZZAMORA

Las XXIV Jornadas de Magia de Zamora han superado el ecuador del festival. La magia ahora, después de pasar por residencias, guarderías, hospitales, centros especiales y localidades de la provincia, se hace en la calle y el teatro. Son estos dos escenarios los que centrarán las actuaciones de todo el fin de semana y a los que ayer se subieron ocho magos de Argentina, Japón, Corea del Sur, Italia, Australia y España.

Tres ilusionistas actuaron ayer, a lo largo de todo el día, en las céntricas Plaza Mayor, plaza de Viriato y calle de Santa Clara, y cinco artistas dieron el pistoletazo de salida por la noche a las galas internacionales en el Teatro Principal de Zamora, al que volverán hoy con dos pases. Las entradas están prácticamente agotadas.

Globos que se convierten en espadas o magos que tragan globos inflados mientras el público corea “¡traga, traga!”. El barcelonés Pau Segalés fue el encargado de abrir los espectáculos de calle en una actuación ágil y divertida en la que interactuó con los espectadores.

Niños y mayores, los más pequeños sentados en las primeras filas, disfrutaron al aire libre de la mezcla de magia y humor. De entre los jóvenes, eligió Pau Segalés a sus colaboradores, para los que recuperó, del interior de un limón, un billete de cinco euros recién prestado.

La calle fue el escenario también del argentino Lebart y de su entretenida magia, y del japonés  Kamimaro y su arte oriental, premiado con el galardón del público en el prestigioso Festival Bamberg de artes escénicas en Alemania.

La magia es la protagonista estos días en Zamora y anoche llegó, por primera vez en esta edición, al Teatro Principal de Zamora. Se celebró la primera de las tres grandes galas internacionales, que tienen al español Alberto de Figueiredo como maestro de ceremonias. Junto a él, otros cuatro artistas, el joven Yu Hojin, de Corea del Sur y Premio Mundial de Magia en el Congreso FISM en 2012; Raymond Crowe, el australiano conocido como el ‘unusualist’ por lo inusual y diferente de su magia; el español Enric Magoo y su personaje del pequeño Frankenstein y el italiano Marco Zoppi con la magia de sus pompas de jabón.

El coordinador del festival, el mago zamorano Paulino Gil, destacó el buen sabor de boca que está dejando el evento. Cree que lo más importante, después de 24 años, es que las jornadas sigan creciendo, en esta ocasión, con un día más de celebración.

Será el domingo cuando a las ocho de la tarde el mago Rafa despida la vigésima cuarta edición. Lo hará en la Plaza Mayor de la ciudad con ‘El baúl del mago’, una propuesta de magia de cerca o micromagia que repetirá hasta seis veces porque es tan de cerca que requiere que solo haya veinte personas en cada actuación. Hasta entonces Zamora sigue viviendo de ilusión, de esa que el mago Pau Segalés pidió ayer a sus espectadores que, “hagan lo que hagan y estén donde estén”, no pierdan nunca.

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