«Hay un problema cultural y al pueblo se le sigue viendo como un lugar sin posibilidades»

Teófilo Nieto, del equipo de Pastoral Rural Misionera de la Diócesis de Zamora
Teófilo Nieto, del equipo de Pastoral Rural Misionera de la Diócesis de Zamora. / EL NORTE
  • El Día del Mundo Rural se celebra en Sanzoles bajo el lema ‘Todos se van… y lo que había nos lo quitan’ para denunciar el problema de la despoblación

El Día del Mundo Rural, organizado por el equipo de Pastoral Rural Misionera, se celebrará este año el viernes 19 de mayo en la localidad zamorana de Sanzoles. El encuentro será a partir de las 18:00 horas bajo el lema escogido por los movimientos rurales de Acción Católica 'Todos se van... y lo que había nos lo quitan'.

Las actividades están abiertas a todo el mundo y está previsto que participen vecinos de Sanzoles y de las comarcas de Aliste, Alba, Sayago, Tierra del Vino y La Guareña.

Pretende mostrar el drama de la despoblación y advertir de la necesidad de contar con lo básico para poder fijar población en los pueblos. Sin embargo, la cita no quiere perder de vista la alegría "como ingrediente básico de la esperanza", según explica Teófilo Nieto, del equipo de Pastoral Rural Misionera y sacerdote de 15 pueblos de la comarca de Aliste. Por este motivo, los participantes compartirán la merienda y el baile. La actividad programada consiste en un paseo por Sanzoles con tres paradas en las que un grupo de teatro local escenificará el problema de la despoblación narrando cómo estaban los pueblos antes y cómo se va marchando la gente.

«Lo que pretendemos es que sea primero un día un poco festivo en el sentido de manifestar el orgullo de ser o de vivir en el pueblo, pero a la vez lanzamos una pequeña llamada de atención de que vivimos en el pueblo y queremos seguir viviendo en el pueblo», afirma Teófilo Nieto sobre una jornada que pretende invitar a la reflexión y a pensar en qué se puede hacer ante el panorama de la despoblación.

¿Y se puede hacer algo ante esta situación? «Lo primero que se puede hacer es desactivar la sensación de que no podemos hacer nada. No se lo que podemos hacer, pero sí se que podemos sentarnos juntos a pensar qué podemos hacer. Vamos a sentarnos y a ver qué cosas tenemos en el mundo rural que es posible explotar», defiende.

Considera el sacerdote que ahora mismo el problema de la despoblación no es un problema de empleo, ya que el desempleo no es un problema del mundo rural, sino de las sociedades occidentales y de España. En este sentido, no cree que en las ciudades haya más posibilidades de empleo porque también hay más gente que demanda esas ofertas.

Frente a esto, entiende que los pueblos ofrecen una ventaja, y es que hay más posibilidades de autoempleo con pequeñas iniciativas, como la apicultura o la resina, sectores por los que están apostando emprendedores de la comarca de Aliste.

«Yo creo que en el trasfondo más que un problema de desempleo hay un problema cultural, es decir, al pueblo se le sigue viendo como un lugar sin posibilidades donde hay que venir a pasárselo bien y nada más», sostiene y defiende que hay que mostrar que en el medio rural hay calidad educativa, calidad de vida y posibilidades de autoempleo.

También apuesta por dejar de dar una imagen lastimera desde el mundo rural. «Provocar lástima conduce a la compasión mal entendida y eso nos lleva a la beneficencia, a la limosna. No, el mundo rural no necesita limosna, necesita justicia, es lo único que pedimos, que se haga justicia. Es cierto que hay un drama, pero vamos a plantearlo sin dramatismos, vamos a plantearlo viendo las posibilidades, las positividades».