La Virgen en cinco céntimos

La Virgen en cinco céntimos
/ MARIAM A. MONTESINOS
  • Una máquina en el casco antiguo de Zamora convierte las monedas en medallas de La Soledad, la Catedral y el Puente de Piedra

Estos días en la calle Ramos Carrión de Zamora, en pleno casco antiguo, entre la Plaza Mayor y la de Viriato, los viandantes buscan monedas de cinco céntimos. Las más preciadas son las nuevas, mejor cuanto más limpias y relucientes. Mejor quedará la medalla. Sí, sí, la medalla o llavero o plaquita para llevar en el monedero o regalar como recuerdo.

De recuerdo de la ciudad, con su Catedral o su Puente de Piedra, o de la Virgen de la Soledad, la de más devoción en Zamora y uno de los iconos de la Semana Santa de la ciudad. Es durante esta celebración cuando la máquina que convierte monedas de cinco céntimos en medallas tiene más clientela. En estas fechas la ciudad triplica su población y la tienda que instaló la máquina hace cuatro años, El Rincón de Zamora, se ubica en una calle de mucho tránsito por la que pasan nueve procesiones, algunas de ellas, dos veces.

La Virgen en cinco céntimos

/ MARIAM A. MONTESINOS

«Este tipo de máquinas empezaron en Estados Unidos y en Alemania hace unos 30 años, pero en España el tipo de moneda que se utilizaba no era apropiada porque tienen que ser monedas de cobre, que es maleable», explica Olga Urriza, propietaria del establecimiento de 'cosas de aquí', como indica su letrero.

Explica que en España está prohibido destruir moneda, por lo que este tipo de mecanismos cuentan con autorizaciones especiales.

Lo primero que hay que hacer es seleccionar la imagen que se desea grabar con el movimiento de una manivela en el sentido de las agujas del reloj. Después, se introduce una moneda de cinco céntimos y otra de un euro como pago por hacer la medalla. Unos últimos giros de manivela y los cinco céntimos pasan por una prensa que se llama elongadora, que aplasta, estira y estampa en la pieza la figura elegida. Los troqueles que las graban están hechos de manera artesanal.

Son los símbolos de la Virgen de la Soledad y de la Catedral los más demandados y los caballeros, los que más se paran. A los hombres les llama la atención el mecanismo, aunque no hay niño que no pase sin darle vueltas a la manivela aunque no meta dinero.

Aunque la máquina dice «Consigue tu medalla», Olga Urriza no recomienda utilizar la pequeña placa para este fin porque la pieza, además de cobre, lleva níquel y otros productos que pueden dar alergia. «Hay gente que les hace un agujerito en casa y las lleva en el llavero e incluso en Estados Unidos, hay libros de colección igual que existen para las colecciones numismáticas».

En Zamora, lo más común es llevarla en la cartera, sobre todo, la de la Virgen de la Soledad, a modo de protección o de amuleto. «Es una forma de llevarla siempre contigo», asegura Olga Urriza mientras cambia a los clientes sus cinco céntimos desgastados por otros nuevos y brillantes. «Cuanto más nuevecita esté, más brillante y mejor queda».