El Norte de Castilla

Cuando el lobo y el ganadero conviven

Cuando el lobo y el ganadero conviven
Los ganaderos Mila Maqueda y Manuel Martín, junto a sus perros mastines y el cañizo en el que guardan las ovejas / A. Pérez
  • El mastín español y los cercados se imponen como las mejores armas defensivas contra los ataques de lobos al ganado

El lobo ibérico y la ganadería extensiva pueden convivir sin problemas al sur del Duero, donde es una especie protegida, y son compatibles si se utilizan las medidas y el manejo adecuado. Así lo defienden Ecologistas en Acción de Castilla y León y profesionales del sector que apuntan a la utilización de mastines, al pastoreo y acompañamiento durante el día y a la recogida de las ovejas por la noche en cañizos vigilados por perros de trabajo como medidas que se han utilizado tradicionalmente y que aún siguen vigentes para evitar los ataques del cánido.

Pretende visibilizar y demostrar Ecologistas en Acción que esta convivencia entre el lobo y el ganado en extensivo es posible y que no hay que elegir entre el animal y el ganadero si se realiza un manejo consciente de la presencia de la especie en el territorio. «Lo adecuado y lo bueno es que estén los dos porque queremos ganaderos, pueblos vivos y lobo», explica Isabel Diez Leiva, coordinadora del proyecto de convivencia entre ganadería extensiva y lobo. Por este motivo, han puesto en marcha una campaña desde las áreas de agroecología y conservación de la naturaleza para mostrar «las medidas adecuadas para fomentar esta coexistencia» y que «hay ganaderos dispuestos a convivir con el lobo».

«Creemos que es muy importante que existan los dos y es perfectamente posible», inciden desde Ecologistas en Acción sobre unos pastores y lobos que consideran que tienen un papel muy importante en la conservación del medio rural y en mantener la vida en los pueblos. «El ganado en extensivo es fundamental porque es la base de la economía de muchas comarcas y es también quien aporta la vida a los pueblos y alimentos de calidad. El lobo tiene un papel clave en los ecosistemas en el control de población de ungulados porque es el que controla las poblaciones de corzo, jabalí o ciervo, que pueden producir también daños en los cultivos e incluso ser transmisoras de enfermedades al ganado», destaca la coordinadora del proyecto.

Las medidas y el manejo por el que apuestan se ponen en práctica también al sur del Duero. »No es cosa solo de la Sierra de la Culebra», explican en referencia a la zona zamorana situada al norte del Duero y que es la de mayor población de lobos de Europa. En Castilla y León, según los datos facilitados, hacen este manejo del ganado profesionales tanto de ovino como de vacuno de las provincias de Ávila, Burgos, León, Salamanca y Zamora.

En Villavieja de Yeltes, en la comarca salmantina de El Abadengo, reside el matrimonio formado por Manuel Martín Vázquez y Mila Maqueda Piriz, ganaderos de ovino de carne. Tienen 300 ovejas de raza castellana, blancas y negras, y con ellas, 16 perros mastines. Eso sí, hace 32 años que Manuel se dedica a la ganadería y nunca ha sufrido un ataque de lobo. El ganadero salmantino se levanta a las seis o las siete de la mañana, según la época del año, y llega a casa sobre las nueve de la noche. Por la mañana, después de atender a las ovejas que van a parir, que las tiene separadas del resto, suelta las que tiene en el campo, en un cañizo junto al río Yeltes, en el término de Pedro Álvaro, perteneciente a Villares de Yeltes. «Estoy todo el día en el campo. Como con ellas con el termo y la mochila», explica. Antes de volver a casa, guarda las ovejas en el cañizo, acompañadas por los perros mastines en el exterior del mismo.

«Si están sueltas, es imposible que los perros puedan tener controlado el rebaño. Si hay un ataque, los mastines no lo van a dejar llegar porque van a salir y si viene con mucha fuerza, seguro que lo repelen», afirma el ganadero sobre la principal medida para no chocar con la presencia del lobo. Para ello, el mastín tiene que nacer entre las ovejas y haber una cantidad suficiente de perros para que sean capaces de responder ante un posible ataque. «Para el manejo ganadero tiene que ser el mastín tradicional de toda la vida, es el que funciona al cien por cien porque son verdaderos atletas», señala tranquilo aunque en la zona sí que se han registrado lobadas en explotaciones que «no tenían ninguna protección de las ovejas».

Por este motivo, pide a la administración ayudas para la manutención de los perros de trabajo. «Aquí está la cosa clara. O mantienes lobos o mantienes mastines. Yo soy de mantener mastines», afirma sobre una medida que sin embargo no es habitual en la zona. «Por aquí prácticamente el que tiene mastines soy yo. No hay mastines ni para vacas ni para ovejas pero a lo largo del tiempo, me han dado la razón», asiente convencido del éxito de este método para no llevarse sorpresas desagradables que perjudiquen el negocio familiar.

A 100 kilómetros, en la localidad zamorana de Pereruela, en la comarca de Sayago, Salvador Rodríguez Domínguez, que empezó en la ganadería a los 12 años, utiliza los mismos métodos de trabajo. Tiene diez mastines, seis machos y cuatro hembras, que protegen a unas 450 ovejas de raza castellana. A estos se unen otros cuatro perros pequeños de pastor. Entre todos los cánidos, calcula el trabajador del campo que le supone un gasto de 3.000 euros al año. «Aquí el lobo no ataca ni de día ni de noche pero hay que decir que hay diez mastines», incide sobre la importancia que cree que tiene su presencia para prevenir ataques.

Y es que considera que en estos momentos un ganado en la zona de Sayago sin mastines es un ganado perdido completamente. En el pueblo se han registrado muertes de ovejas causadas por el lobo pero a ganaderos que «han tenido o uno o ningún mastín». Los perros de Salvador Rodríguez acompañan al ganado también a su paso por el pueblo. De momento, esto no le ha supuesto ningún problema. «No hacen nada a las personas, otra cosa es que se metan con el ganado», asegura y defiende la conservación del lobo, un animal que se encarga, según defiende, del control de otras especies como el jabalí.