El Norte de Castilla

 Zamora la eficacia de un vallado antilobos
El jefe de la sección de Espacios Naturales de la Junta en Zamora, Jesús Palacios, y el ganadero Felipe García, junto a una de las puertas del vallado instalado en San Miguel de la Ribera. / A. P.

La Junta estudia en Zamora la eficacia de un vallado antilobos

  • El cercado de dos metros de altura y 20 hilos pretende evitar los ataques en una explotación que ha sufrido 21 lobadas en tres meses

Tiene dos metros de altura y veinte hilos, tres de ellos de espino y el resto de malla cinegética. Con 728,80 metros de longitud y dos puertas rígidas de seis metros cada una, el cercado bordea la explotación ganadera de dos hectáreas de superficie que tiene Felipe García en la localidad zamorana de San Miguel de la Ribera. El objetivo: evitar nuevos ataques de lobo tras los 21 sufridos en tres meses.

«Es un vallado totalmente impermeable al lobo, la principal característica que tiene que tener un vallado antilobos», explica el jefe de la sección de Espacios Naturales de la Junta de Castilla y León en Zamora, Jesús Palacios, mientras bordea junto al ganadero los casi 800 metros de vallado instalado por la Junta de Castilla y León. Se trata de un proyecto piloto de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente que, con una inversión aproximada de 10.000 euros, pretende probar la eficacia de la valla para evitar la entrada de la manada a la explotación de ovejas. Es una actuación excepcional para una situación excepcional, explica Jesús Palacios, para quien el resultado se prevé bueno aunque la Junta hará un seguimiento de la eficacia en los próximos meses.

«Nunca habíamos tenido unos ataques tan seguidos y recurrentes de lobo en una explotación y además todos constatados que son de lobo», explica el responsable de la Junta sobre la incidencia que ha tenido el depredador en la ganadería, en la que a través de cámaras se observó la entrada de la manada. Antes de la puesta en marcha del proyecto de construcción del cercado, la patrulla de control de fauna del Servicio de Medio Ambiente de la Delegación Territorial de la Junta en Zamora abatió dos ejemplares de lobo en la zona, en plena comarca de Tierra del Vino, un área en la que no es habitual la presencia de lobos.

Más medidas

Dejar la radio y las luces encendidas de noche o la vigilancia de un perro fueron algunas de las medidas adoptadas por el ganadero pero no fue suficiente. Los mandatos de la Unión Europea respecto a la gestión de la especie impedían eliminar más ejemplares, por lo que la Junta decidió adoptar medidas de impermeabilización de la finca.

«Era lo que el ganadero necesitaba para un uso adecuado de la explotación y para poder dejar las ovejas durante la noche sin ningún tipo de problema, de modo que queden totalmente amparadas», señala el responsable de la sección de Espacios Naturales. Felipe García se muestra satisfecho con la solución dada por la Junta, lo que le permite el manejo del ganado en una explotación que tiene desde hace 30 años con 1.200 animales. Ha sido una empresa adjudicataria de la comarca la que se ha encargado de la instalación de la valla en ocho días. ¿Desde entonces ha habido ataques? «No, no. Ya se acabó eso. De momento», dice el ganadero, afable y positivo a pesar de haber perdido 175 ovejas en los 21 ataques registrados entre el 30 de junio y el 30 de septiembre.

La instalación, según el técnico de la Administración regional, asegura que no se vuelvan a producir ataques siempre que el vallado esté en un estado correcto. Para ello, es necesario un mantenimiento mínimo. «Hace prácticamente imposible el que cualquier predador pueda pasar», sostiene Palacios. El ganadero mira el vallado y cree que estaría más seguro fijado al suelo con hormigón. «Esto es suficiente», le tranquiliza el experto.

Hasta hace unos años, según recuerda el propietario de las ovejas, por la zona de San Miguel de la Ribera, a 26 kilómetros de la capital zamorana, no existía lobo. «Empecé a tener algunas bajas pero como nunca en esta zona ha habido lobos, yo no me lo creía. Le echaba la culpa a perros asilvestrados o a algo que había suelto», recuerda Felipe García ahora seguro de su presencia.

A pesar de la mala racha pasada, no ha temido por la explotación familiar. El negocio no se basa solo en la ganadería, junto a su hijo trabaja también algo de agricultura. «Tanto como peligrar no, igual más daño que el lobo nos hacen los precios», sostiene. De momento, el ganadero no ha notado los efectos de la pérdida de 175 animales. Esas ausencias se empezarán a notar a partir de ahora, época en la que tenían que parir las ovejas que murieron en los ataques.

Instalación segura

«Es cuando se va a extrañar las horas de ordeño y la rentabilidad«, afirma, aunque el lobo, según incide, no es el principal problema del sector, afectado por la bajada de los precios de la leche. «Este negocio no está muy boyante», defiende el propietario de la explotación más atacada por el cánido en tan poco tiempo y de forma tan reincidente, según los datos que maneja la Administración.

Estos ataques han coincidido además, según recuerda Palacios, con el nuevo plan de la Junta de pagos compensatorios derivados de los daños ocasionados al ganado por el lobo en las explotaciones al sur del Duero, lo que ha permitido a los afectados con posterioridad al 31 de mayo cobrar las ayudas en menos de 15 días e incluso de una semana frente a la media anterior de cinco o seis meses. «Sí, sí», reconoce el ganadero. «Han sido muy puntuales pagando».

Que los profesionales reciban pronto el dinero por las pérdidas que han tenido es un aspecto fundamental para el jefe de la sección de Espacios Naturales. Para el trabajador del campo supone, según Felipe García, no sentirse desamparado.

Tras la instalación del vallado, ambos tienen constancia de la vuelta del lobo a la zona. Acompañados por agentes medioambientales han observado huellas que rodean el cercado. «Después de hecha la valla, ha vuelto, ha estado observando», afirma el ganadero sobre una manada que se mueve en un área de campeo bastante amplio. «La manada no está por aquí sino que se mueve porque los lobos andan mucho», explica el jefe de Espacios Naturales de la Junta en Zamora y además director del Centro del Lobo Ibérico de Robledo.

La nave, ahora cercada por el nuevo vallado, se sitúa a tan solo 400 metros del núcleo urbano de San Miguel de la Ribera, lo que no ha impedido los asaltos del mítico animal, que puede atacar en cualquier lugar aunque «prefiere sitios que están un poco menos humanizados».

Esa convivencia entre el hombre y el lobo siempre ha existido en la provincia de Zamora, principalmente al norte del Duero, en la Sierra de la Culebra y la comarca de Sanabria, «en un caso impresionante de convivencia y coexistencia». En esta zona, explica Jesús Palacios, los daños son mínimos por el manejo diferente que se hace del ganado, defendido con perros mastines protegidos con carrancas o collares con pinchos al cuello y sobre todo, por la abundante caza mayor que evita que las únicas presas del cánido sean las domésticas. «En esa zona hay mucho corzo, ciervo y jabalí. El lobo prefiere cazar en salvaje y aquí hay poco», manifiesta sobre una especie «muy prolífica» que ha crecido un 20% en España y en Castilla y León en los últimos diez años.

La nave se entiende que queda ahora sellada y la patrulla de control de fauna y los agentes medioambientales de Zamora, encargados en su día de hacer la tasación y comprobación de los daños sufridos, se encargarán en los próximos meses de hacer el seguimiento del proyecto piloto.

«A ver si no nos toca volver», se despiden Junta y ganadero sabedores de que el lobo se ha acercado al vallado. Las huellas así lo indican. Lo importante es que no lo ha traspasado.