El Norte de Castilla

Mario Amilivia, junto a una maqueta de Zamora en la sede del Consejo Consultivo de Castilla y León.
Mario Amilivia, junto a una maqueta de Zamora en la sede del Consejo Consultivo de Castilla y León. / A. P.

Una caja de cristal abierta en el casco antiguo de Zamora

  • La primera piedra de la sede del Consejo Consultivo de Castilla y León cumple nueve años entre visitas, congresos, premios de arquitectura y 14.000 dictámenes

Ubicado en el solar del antiguo convento de las Adoratrices, en pleno casco histórico de Zamora, frente a la Catedral, el edificio del Consejo Consultivo de Castilla y León es conocido como la caja de cristal. Era el objetivo de su arquitecto, el vallisoletano Alberto Campo Baeza, construir una fuerte caja de muros de piedra abierta al cielo y dentro, una caja de vidrio, toda en vidrio, como si fuera un invernadero. "La caja de piedra hecha con la memoria. Con la piedra angular enraizada en la tierra. La caja de vidrio hecha con el futuro. Con el vidrio angular fundido con el cielo. El viejo sueño del arquitecto".

Así reza el proyecto, cuya primera piedra ponía el 15 de octubre de 2007, hace nueve años, la consejera de Hacienda de la Junta de Castilla y León, Pilar del Olmo. Aquella primera pieza en el solar de 4.000 metros cuadrados en el que se construyó el edificio se sitúa en un pasillo al aire libre entre una pared de cristal y un muro de piedra, indica el presidente del órgano autonómico, Mario Amilivia, en su recorrido por las instalaciones de la institución.

Conocedor y gran admirador de la sede, el presidente muestra los lugares más destacables y las maquetas del edificio y de las excavaciones realizadas en el antiguo solar cuya titularidad era de la Junta de Castilla y León. ¿Qué supone trabajar en un inmueble de estas características en una ubicación emblemática? "Paz", responde Amilivia. "Como dice Pepe Nalda, aquí oyes tus propias pisadas", dice en alusión a José Constantino Nalda, presidente de la Junta de Castilla y León entre noviembre de 1986 y julio de 1987.

Estos nueve años de la primera piedra se cumplen cuando el órgano consultivo está cerca de alcanzar los 14.000 dictámenes jurídicos emitidos desde su creación en 2003. Aceptados en un 97% de los casos por las administraciones, a estos se suman más de 400 resoluciones del Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales de Castilla y León, adscrito al Consejo Consultivo y que ha visto contratos por una cuantía superior a los 3.000 millones de euros.

El día a día en el Consultivo, con sus 25 trabajadores, casi todos letrados, discurre también entre visitas de estudiantes de arquitectura procedentes de universidades de España y de otros países como Portugal, Alemania e Italia, congresos y foros profesionales organizados en las modernas instalaciones, con salón de actos y una biblioteca sobre temática jurídica, y la concesión de varios premios de arquitectura. "Es un referente de la arquitectura moderna de Castilla y León. Este edificio ha obtenido una serie de premios tanto nacionales como internacionales que lo han convertido en el edificio con más premios en Castilla y León en estos últimos años", explica Mario Amilivia sobre una sede que hace 15 días recibió la visita de un grupo de 24 taiwaneses que llegaron expresamente a Zamora para conocer el Consultivo. "Traían folletos elaborados en China en los que aparecía el edificio, lo que demuestra la importancia de la arquitectura de Alberto Campo Baeza", sostiene.

El afán del presidente desde que se abrieron las puertas ha sido mantenerlas abiertas, que el edificio tenga vida propia y que sirva de palanca para otras iniciativas de la ciudad. Y es que la institución también se encontró con la responsabilidad y la dificultad añadida de hacer comprender a la sociedad la inversión total de 9,84 millones de euros que se realizó en tiempos de crisis, según reconoce Amilivia. "Me planteé desde el primer momento que un edificio de estas características, que además se construía en tiempos de crisis, tenía que estar abierto a la sociedad y lo ha estado desde el primer momento, no solo a la sociedad zamorana, sino a la sociedad de Castilla y León y a la española". Es esta apertura a la sociedad lo que cree el presidente que le ha dado más sentido al edificio. "Ha estado integrado y esta es nuestra vocación de futuro en la vida de Zamora y en la de Castilla y León", señala.

El Consejo Consultivo se trasladó a Zamora desde la calle Duque de la Victoria de Valladolid en el año 2006. Primero lo hizo a una sede provisional en la plaza de Viriato y en el verano de 2012, a la sede definitiva en la actual ubicación. Hasta entonces y desde la colocación de la primera piedra pasaron casi cinco años de obras y excavaciones previas en las que se hallaron 17.000 piezas en la que se convirtió en la excavación arqueológica en zona urbana más grande de Castilla y León y de España. Elementos pétreos y cerámicos, platos, vasos y loza en general, monedas, objetos de bronce, piezas arquitectónicas y piedras de lagar son algunos de los restos hallados en pleno corazón de la ciudad medieval. Datados desde la Edad de Bronce hasta la Edad Contemporánea, algunos están expuestos ya en la muestra 'En busca del tiempo perdido: Arqueología e historia en la ciudad de Zamora'.

Supusieron las excavaciones una inversión de 3 millones de euros y el retraso de las obras. Ahora atraen cada día a visitantes que empiezan su ruta por la ciudad en el parque de San Martín y que, tras dirigirse a la Catedral y al Castillo, es el Consultivo lo primero que se encuentran. "Lo más importante ha sido la participación civil de la sociedad zamorana en el edificio y la recuperación de unos restos arqueológicos que han permitido datar la historia de Zamora y en un edificio de estas características, hacer un museo vivo de la historia de la ciudad", destaca el presidente del órgano consultivo. En la primera fase de los trabajos arqueológicos, los restos se recuperaron y se almacenaron. Algunos de ellos forman parte de la exposición en torno al edificio montada en la segunda fase del proyecto. En estos momentos, la iniciativa se encuentra en la tercera fase, consistente en la recuperación de piezas, fundamentalmente cerámicas de origen andalusí y monedas que demuestran que en Zamora hubo un importante asentamiento árabe. El próximo año se adquirirán las vitrinas en las que descansarán los restos que se expondrán en el hall y el salón de actos, en un proyecto del Consejo Consultivo y la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Cultura "visitable por toda la gente de Zamora y de Castilla y León".

Poner el edificio a disposición de la ciudad y de la región y seguir avanzando en el proyecto arqueológico son los planes de futuro de la institución. Hoy todavía muchas personas se acercan y preguntan qué hay tras los muros. Pasen, las puertas están abiertas.