El Norte de Castilla

Suso de Toro alaba las cualidades de los vinos de Toro y «el lugar que los hace únicos»

Suso de Toro alaba las cualidades de los vinos de Toro
Suso de Toro, en el pregón de la Fiesta de la Vendimia de Toro / A. P.
  • El escritor gallego pregona la tradicional Fiesta de la Vendimia, que se celebra hasta el domingo

El escritor y profesor gallego Suso de Toro alabó ayer las cualidades de los vinos de Toro y «el lugar que los hace únicos«, en el pregón oficial de la Fiesta de la Vendimia que, declarada de Interés Turístico Regional en el año 2003, celebra la localidad zamorana hasta el domingo. «Para celebrar estos vinos debo buscar lo específico, lo propio, lo que hace al vino de aquí distinto de los otros y lo hace único por tanto. Lo que lo hace diferente del de otros lugares. Y creo que aquí está la clave, el lugar», destacó el literato Xesús Miguel de Toro Santos, quien más conocido como Suso de Toro y nacido en Santiago de Compostela, llegó a la localidad zamorana por primera vez hace años buscando el origen del apellido que le pusieron a su abuelo recién nacido tras ser abandonado en el torno de un convento toresano.

No le costó al pregonero cantar y alabar las cualidades de un vino del que bebe un par de copas todos los días por la noche en su residencia de Santiago de Compostela. Es su modo de mantener la relación con Toro. Agradeció a las autoridades el honor de ser pregonero y se dispuso a publicitar el producto. «El vino de Toro se defiende por sí mismo dejándose beber, pero adquiere todo su valor por el apellido de procedencia. Ahí es donde se la juega», afirmó y exclamó «cuanto lo aprecio y cuanto lo bebo, le soy leal».

Rememoró además Suso de Toro su visita a las bodegas antiguas y modernas y a las fincas y los pagos de la comarca. «Cogí en la mano puñados de tierra, caminé entre cepas y sopesé los cantos que comen tanto hierro de la azada». Aseguró el escritor que la uva tinta a la que en otros lugares llaman Tempranillo en Toro adquiere un sabor distinto hasta llamarse tinta de Toro.

Y es que es el lugar lo que hace la uva distinta, según incidió. «Es, por abajo, el suelo y el subsuelo del lugar y sus humedades donde vive la raíz y es, por arriba, el cielo del lugar con su sol y con su luna propia quien mece y cría la uva. Es este lugar el que hace uva distinta. Es ese eje propio que va de la tierra al cielo», manifestó en su pregón en el Teatro Latorre de Toro.

Además del lugar que hace la uva, el escritor alabó a los toresanos que hacen el vino, «una herencia» junto con su patrimonio y su historia. En este sentido, aseguró que el vino de Toro carga con la memoria, una lejana de un vino de corte y de exportación y otra reciente que es la contraria, de una uva fuerte que servía para mezclar con la uva local en otros mercados y un vino potente y basto que bebieron generaciones de milicias universitarias en Monte la Reina.

«Hace cuarenta años en Toro no ocurrió un milagro, el vino más vulgar se transformó en lo que debía ser, volvió a su ser, se transformó en sí mismo, en un vino exquisito. Pero no por gracia divina ni por magia, sino por inteligencia, iniciativa y laboriosidad de algunos bodegueros toresanos. Esa historia hay que contarla porque deshace el viejo argumento del vino peleón que todavía rueda. Se trata de la resurrección de un vino antiguo, del redescubrimiento de un vino lujoso», defendió sobre un producto que relacionó con una ciudad también lujosa y con un patrimonio inmobiliario y mobiliario valiosísimo. «El lujo de los palacios, conventos, Colegiata de la ciudad solo puede ir asociado a los vinos resucitados desde hace unas décadas», afirmó y defendió que el nombre, el vino y el apellido de Toro deben ir subiendo en cotización a la par, ayudándose y apoyándose.

«Que se amplíen y mejoren los viñedos y que florezca la huerta, y que las piedras e interiores de casas, palacios y conventos continúen contando el tiempo de esta ciudad», concluyó.