Vivir en un contenedor

El ingeniero zamorano Pablo López, junto al piso piloto construido con dos contenedores marítimos en Toro
El ingeniero zamorano Pablo López, junto al piso piloto construido con dos contenedores marítimos en Toro / A.Pérez
  • Un ingeniero zamorano crea una empresa que construye inmuebles y viviendas con grandes cajones marítimos

Es zamorano, ingeniero industrial y tiene 36 años. Cuando hace un año se quedó en paro, decidió invertir sus ahorros y poner en marcha la empresa Container House, dedicada a la fabricación de construcciones modulares con contenedores marítimos y con sede en la localidad zamorana de Toro.

El objetivo de Pablo López Alonso es dar una alternativa a las construcciones habituales, una solución constructiva diferente que se adapte a las necesidades y poder adquisitivo del momento y que además es ecológica. Cree que hay que abrir la mente y que el hormigón y el ladrillo tienen que ir dejando paso a los nuevos materiales. «Lo que se pretende es reciclar todos estos contenedores marítimos», explica el joven sobre los grandes depósitos de acero que se utilizan en los barcos para transportar mercancías y que tienen una vida útil muy corta.

« China manda contenedores a América y le sale más barato abandonarlos, fabricar nuevos y volverlos a enviar que retornarlos vacíos», señala Pablo López sobre el volumen de contenedores de barco disponibles para su reutilización y el favor al planeta que cree que supone aprovecharlos y reciclarlos. Casas, oficinas, comedores de empresa, cocinas de exteriores, terrazas de verano acristaladas para hostelería, piscinas, tiendas para bodegas, cuadras móviles para caballos, merenderos, bungalows, parques infantiles, campings, rocódromos, nichos para cementerios, baños con duchas para gasolineras, 'food trucks' o camiones restaurantes, casetas de venta de comida, heladerías o churrerías son algunos de los veinte diseños modulares diferentes que oferta Container House.

De momento, Pablo López ha tenido solicitudes de presupuestos y muchas visitas al piso piloto que utiliza como oficina en la entrada de la autovía a la localidad zamorana de Toro, aunque los encargos están tardando más en llegar. Consciente de que es un negocio novedoso e innovador en la provincia de Zamora y en Castilla y León y de que los inicios son difíciles, el joven no desiste y dedica las tardes a su proyecto después de trabajar como ingeniero en una empresa. «Invertí todo lo que tenía y no tuve ningún tipo de ayuda, por lo que llega el punto en el que necesitas tener ingresos de otra manera y busqué trabajo», explica sobre la necesidad de compaginar ambas dedicaciones.

Sostenible y ecológica

El piso piloto está realizado con dos contenedores unidos, con una superficie total de 30 metros cuadrados más un porche exterior. Cada depósito mide 15 metros cuadrados y llegaron a Toro en camión procedentes del puerto de Gijón. La vivienda piloto es totalmente sostenible y ecológica, según destaca, con instalación eléctrica para iluminación led, preparada para instalar placas solares y con una toma de luz en el exterior que permite enchufar un generador. Incluye también la instalación de fontanería, con la posibilidad de reutilizar el agua de lluvia mediante un aljibe y una bomba, o las aguas grises de la vivienda para regar un huerto. El exterior es de PVC, un material aislante que aguanta a la intemperie, aunque también se puede hacer de madera, fenólico, cotegrán o con placados.

Las ventajas con respecto a una vivienda habitual radican en que los contenedores de barco son tan resistentes o más que el hormigón, lo que permite, según explica el ingeniero, ahorrarse la estructura de hormigón de la vivienda e invertir en materiales de mayor calidad para el interior como pladur, aislante o parquet. De esta forma, mientras que las viviendas al uso tienen un aislante de ocho centímetros según la nueva normativa y antes se hacían incluso de cuatro y de cinco, Pablo López coloca 15 centímetros de material aislante. En el precio total de la vivienda se obtiene entre el 30% y el 50% de ahorro y el tiempo de ejecución se acorta a plazos muy reducidos, de entre uno y dos meses como máximo, dependiendo de la complejidad del diseño. Las casas incluyen la instalación eléctrica, de fontanería y los elementos del baño, aunque los clientes pueden decidir también si la quieren amueblada.

El emprendedor zamorano aconseja además a los clientes informarse en los ayuntamientos sobre la normativa urbanística, porque las construcciones hechas con contenedores no van ancladas al terreno sino apoyadas sobre hormigón y en principio, son consideradas bienes muebles, lo que eximiría a los propietarios de pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Y si hay un aspecto que llama la atención es la versatilidad de los proyectos, ya que el método de construcción permite ampliar las casas al gusto, añadiendo contenedores encima o a los laterales. «Por ejemplo, si dentro de cuatro años has ahorrado y quieres meter dos dormitorios en la vivienda, te puedo poner un contenedor encima o en un lateral y hacer formas, y puedes ir ampliando o reduciendo en función de tus necesidades o posibilidades», destaca el ingeniero mientras muestra la entrada, cocina, sala, baño y terraza del piso piloto amueblado.

Infinidad de posibilidades

«Me dicen que está mejor que sus casas», asegura sobre la reacción de los visitantes. «La verdad es que impacta un poco porque creo que no se lo esperan así», reconoce sobre unas construcciones que, como si fueran cajas de zapatos, se pueden ir encajando y optar por posibilidades novedosas, como poner cubiertas ajardinadas o con gravilla para tomar el sol. Cree el ingeniero que el material tiene muchas posibilidades, tantas como clientes. «Cada uno tiene en su idea la vivienda que quiere tener y nos sentamos y diseñamos la casa juntos», afirma sobre las posibilidades que ofrece.

Esta arquitectura sostenible no es nueva en España, aunque sí desconocida. «En Holanda, Alemania o Suecia se utiliza mucho para hacer hospitales, bibliotecas y urbanizaciones enteras porque es muy versátil, la calidad que se ofrece es igual o mayor que una vivienda normal, es rápido de construir y ecológico, sostenible y reciclado», destaca el emprendedor sobre una idea que le llamó la atención y por la que arriesgó cuando se quedó sin trabajo. Ahora espera estar bien posicionado cuando la gente decida invertir, «cansada de apretarse el cinturón». No se cierra a nada, incluso ha hecho proyectos para Italia. «Yo lo llevo donde haga falta. Si me dicen a la Luna, a la Luna». Ahora espera verlos hechos realidad y algún día poder diseñar, innovar y dedicarse de forma plena a su empresa.