La Xunta de Galicia defiende que se informó del riesgo de la playa donde falleció la joven vallisoletana

Efectivos de la Guardia Civil y Bomberos retiran el cuerpo de la fallecida. /José María Álvez/ El Progreso
Efectivos de la Guardia Civil y Bomberos retiran el cuerpo de la fallecida. / José María Álvez/ El Progreso

Se trata de un folleto a doble página con las condiciones de acceso que el usuario debe aceptar para acceder a la zona

L. S.VALLADOLID

Un folleto a doble página con las condiciones de acceso a la Playa de las Catedrales recoge las pautas que, según explicó ayer la directora de Patrimonio Natural, Ana María Díaz, advierten del riesgo de desprendimientos en la Playa de las Catedrales. Se trata de un documento que el usuario debe aceptar (sin la obligación de tener que leerlo para ello) para poder registrarse y acceder a la Playa de las Catedrales en las épocas de mayor afluencia de turistas, como es el caso de la Semana Santa. «El usuario tiene que aceptar explícitamente que conoce el contenido de esa información» a la hora de hacer la reserva, defendió ayer la directora de Patrimonio Natural.

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En el mismo documento, la Consejería de Medio Ambiente exime su responsabilidad en caso de «problemas» durante la estancia del usuario y le recuerda que el riesgo lo debe asumir el visitante. Díaz, que defendió así que se informó del riesgo, recordó además que solo los ayuntamientos de más de 20.000 habitantes están obligados a tener un Plan de Emergencia en sus playes, por lo que en este caso esa decisión «es voluntarista».

La huella imborrable de la risueña voluntaria de la protectora de animales

Irene Baladrón, en una foto obtenida de su perfil público de Facebook.
Irene Baladrón, en una foto obtenida de su perfil público de Facebook.

Su sonrisa,la que siempre llevaba dibujada en el rostro, es el gesto que ayer coincidían en destacar quienes tuvieron la oportunidad de conocer a Irene Baladrón. Con apenas 24 años, y en un municipio con una población creciente que supera los 20.000 habitantes, ya había conseguido cautivar a los laguneros con una personalidad «extravertida y muy social», que le animaba a ser muy participativa en la vida del municipio.

Apasionada de los animales, era desde hacía varios años voluntaria de la protectora Defensa Animal, donde colaboraba asiduamente en el cuidado de numerosos perros con los que se fotografiaba en redes sociales.

Su muerte consternó así a su municipio natal, donde residía con su familia, muy vinculada a la vida académica (tanto su padre como su hermano son profesores de universidad), pero también a la comunidad universitaria de la UVA, institución donde acababa de terminar sus estudios en Grado de Derecho.

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