Vuelve la asociación de usuarios del Ave con nuevas peticiones

Viajeros de alta velocidad en la estación de Valladolid. /HENAR SASTRE
Viajeros de alta velocidad en la estación de Valladolid. / HENAR SASTRE

El colectivo pide más conexiones desde Madrid a media tarde y unos bonos flexibles que no penalicen a los viajeros habituales

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Después de meses de inactividad, la asociación de usuarios del Ave Valladolid emprende de nuevo el vuelo. El centro cívico Juan de Austria albergará este viernes (sala 24, 19:30 horas) una reunión de pasajeros habituales de la línea de alta velocidad Valladolid-Madrid, que se han convocado a través de redes sociales y de unas octavillas repartidas en los trenes. El objetivo de este encuentro es retomar el pulso de la asociación, «poner en común peticiones y diseñar actuaciones» para reclamar mejores horarios, más servicios y una política de precios que no penalice a los viajeros que utilizan a menudo estos trenes.

El detonante que ha llevado a revitalizar la asociación es que los usuarios, como ya ocurrió en el pasado, se vuelven a encontrar con muchos problemas de reserva de plazas. «La demanda supera a la oferta en muchas ocasiones y se deben realizar reservas con varios días de antelación para garantizarse un asiento», explica José Luis Arias, quien impulsó el colectivo en septiembre de 2008, apenas unos meses después de que la alta velocidad uniera Madrid y Valladolid (diciembre de 2007) para reclamar lanzaderas (los Avant se habilitaron en enero de 2009).

Ahora, diez años después, la asociación de usuarios Ave Valladolid se vuelve a reagrupar para hacer frente a nuevas carencias del servicio. «Sigue habiendo una horquilla demasiado amplia en el horario de vuelta de Madrid a Valladolid», recuerdan. Ahora, entre las 17:00 y las 18:40 horas no hay ni un solo servicio de alta velocidad, en una franja que «puede ser considerada como intervalo punta para la vuelta».

El encuentro abierto en el centro cívico Juan de Austria analizará también la «duración ilógica» del abono, ya que obliga al pasajero a agotar los 50 viajes en apenas treinta días,«cuando otros abonos con menos viajes tienen mayor duración». Este límite mensual hace que los usuarios se vean perjudicados los meses en los que hay jornadas festivas o tienen algunos días de vacaciones, pues son trayectos pagados y no disfrutados.

Otra de las reivindicaciones que se analizarán en esta primera cita para revitalizar el colectivo (que no se reúne desde hace al menos tres años) será la petición de que los importes gastados en transporte puedan incluirse como desgravación en la declaración de la renta. «Es una medida que podría contribuir a detener la despoblación en Castilla y León», dice Arias, impulsor de una plataforma que busca nuevos portavoces en Valladolid.

Durante los últimos días, se han repartido octavillas en los vagones para informar de la reunión de este viernes, donde también se recoge la petición a Renfe de que amplíe servicios de Avant que terminan en Segovia «y que podrían llegar hasta Valladolid». El trayecto Madrid-Valladolid dispone hoy de 52 expediciones diarias (en ambos sentidos), el doble de las que había cuando se estrenó la línea.

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